1. TEMA CENTRAL
- Fundirse la voluntad humana con la voluntad divina.
- El acto único de Dios.
- El triunfo de Dios sobre el hombre.
- El Reino de Cristo sobre la tierra.
- La voluntad humana obrante en la voluntad divina.
- El significado de vivir en la Divina Voluntad.
2. EL TRIUNFO DE DIOS
Libro 22, lectura 10, inciso 4:
“El triunfo de Dios es la voluntad humana obrante en la suya.”
- Se establece una diferencia entre:
- “Con”: dos voluntades que actúan juntas, permaneciendo cada una desde su propia persona.
- “En”: estar dentro de la voluntad divina, fundido en ella.
- Al obrar en la voluntad divina:
- lo que hace el alma lo hace la voluntad divina;
- lo que hace la voluntad divina lo hace el alma;
- se participa de los actos de la voluntad divina.
- El triunfo de Dios consiste en hacer entrar nuevamente en su querer aquello que salió de Él.
- Conforme el alma obra en la voluntad divina:
- se extiende en los confines divinos;
- sus actos toman lugar en todo lo que es eterno.
3. FUNDIRSE EN LA DIVINA VOLUNTAD
- El fundirse en la Divina Voluntad es presentado como:
- integración consciente en el querer divino;
- entrada en el acto único;
- unión con la voluntad divina.
- No se trata solamente de que dos voluntades estén juntas.
- Se trata de estar en la voluntad divina.
- El fundirse y obrar en la Divina Voluntad es presentado como el triunfo de Dios.
4. EL ACTO PREVENTIVO Y EL FUNDIRSE
- El acto preventivo se realiza con la firme intención de que todo el día esté unido y fundido con la Divina Voluntad.
- Esta intención previene:
- olvidos;
- distracciones;
- todo aquello que pueda apartar de esa continuidad.
- Las actividades cotidianas pueden impedir mantener continuamente la atención consciente.
- La intención firme de vivir en la Divina Voluntad resguarda el obrar.
5. DISTRACCIONES
Distracción involuntaria
- Las ocupaciones diarias pueden provocar pérdida de atención.
- Cuando la distracción no es voluntaria:
- Jesús suple;
- el alma permanece unida a Él;
- el acto conserva los efectos de un acto realizado en la Divina Voluntad.
Distracción voluntaria
- La exclusión consciente de la vida en la Divina Voluntad interrumpe esa continuidad.
- Se presenta como ejemplo apartarse voluntariamente para buscar una distracción.
- La cuestión fundamental planteada es la intención con la que se realiza la acción.
6. LA DIFERENCIA ENTRE “JUNTO CON” Y “FUNDIDO EN”
- Junto con:
- Jesús y el alma realizan acciones unidas;
- permanecen dos sujetos que actúan juntos.
- Fundido en:
- lo que hace Jesús lo hace el alma;
- lo que hace el alma lo hace Jesús;
- se presenta como una unidad.
- La imagen utilizada es la de dos objetos que se unen y uno pierde su forma para llegar a ser un solo objeto.
- La forma que permanece es la divina.
7. LIBRO 13, LECTURA 18
Jesús dice a Luisa:
“Yo estoy esperando con ansia tus fusiones en mi voluntad.”
- Jesús prepara los lugares para los actos del alma.
- Conforme piensa en la Divina Voluntad:
- modela los pensamientos del alma;
- prepara su lugar.
- Al obrar:
- modela las obras del alma en su querer.
- Lo que Jesús realiza no lo hace por necesidad propia, sino para el alma.
- Espera que el alma vaya a tomar los lugares preparados por su Humanidad.
- Sobre las obras que Jesús preparó, el alma realiza las suyas.
- Jesús recibe gloria cuando ve al alma hacer lo que Él hizo.
8. “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”
- El camino se relaciona con estar en Jesús.
- No solamente se presenta como seguir a Jesús.
- El camino consiste en ponerse dentro de Él y obrar en sus actos.
9. LIBRO 28, LECTURA 10: LA CREACIÓN DEL HOMBRE
- Se habla del amor con el cual fue creado el hombre.
- Se presenta el derecho del Fiat a reinar en el hombre.
- Se expresa:
“Debes saber que la condición del amor de nuestro ser divino en la creación del hombre era la necesidad de amarlo.”
- Todo lo dado al hombre no quedó separado de Dios, sino fundido en Él.
- Con el aliento se le infundió la vida.
- Dios no retiró su aliento del hombre.
10. LA VIDA DEL HOMBRE Y LOS ACTOS DIVINOS
- La vida del hombre estaba relacionada con la continuación de los actos divinos.
- Se plantea que la vida espiritual consiste en llevar a cabo los actos de Dios a través de la criatura.
- Se expresa:
“Su vida estaba en la continuación de nuestros actos.”
- No amar a Dios sería ir contra la naturaleza de ese amor.
- El hombre continúa siendo criatura de Dios.
- Su aliento está unido al aliento divino.
- Su palabra es presentada como eco del Fiat.
- Dios no retira sus dones.
- Dios es inmutable.
- El amor divino permanece.
11. LA UNIÓN ENTRE DIOS Y LA CRIATURA
- Se presenta al hombre como inseparable de Dios.
- La criatura continúa viviendo por Dios.
- El primer movimiento procede de Dios.
- La voluntad humana puede alejarse de Dios, pero la vida recibida permanece vinculada a Él.
12. LA CAÍDA DE ADÁN Y LA REDENCIÓN
Libro 27, lectura 4:
- La caída de Adán es presentada como el rechazo de la voluntad divina para hacer la propia voluntad.
- El Fiat estaba en acto de retirarse del cielo, del sol y de toda la creación.
- La creación habría quedado privada del acto continuo de creación y conservación.
- Se presenta la intervención del Verbo eterno como garantía.
- Los méritos previstos del futuro Redentor son ofrecidos.
- Se establece la intervención de Jesucristo como garantía para la humanidad.
13. JESUCRISTO Y LOS ACTOS DE LA HUMANIDAD
- Jesús prepara en su Humanidad los actos destinados a las criaturas.
- Esos actos permanecen ante la Divinidad.
- En ellos están:
- amor;
- gloria;
- alabanza;
- reparación.
- Lo que falta es que la criatura se incorpore a esos actos.
- La criatura debe tomar el lugar preparado por Jesús.
- Se presenta así la participación personal de la criatura en los actos de Cristo.
14. LA SANTIDAD HUMANA
- Se plantea que la santidad humana no había llegado a la plenitud de este estado.
- Se relaciona esta condición con el desprendimiento de la parte humana.
- Se menciona el purgatorio.
- Se utiliza la imagen del traje de bodas.
- La entrada al banquete se relaciona con la condición requerida para participar plenamente.
15. LA INVITACIÓN
- El alma que llega a vivir en la Divina Voluntad recibe una invitación.
- Se presenta la invitación como dirigida a quienes conocen esta revelación.
- Se utiliza la imagen del matrimonio:
- Jesús como esposo;
- el alma como esposa;
- Luisa aparece vinculada de manera particular a esta imagen.
- También se utiliza la imagen de las damas de honor.
16. EL FUNDIRSE COMO ACTO MÁS IMPORTANTE
Libro 17, lectura 27:
Luisa, al finalizar el día, pregunta qué le queda por hacer.
Jesús responde:
“Tienes que hacer la cosa más importante, tu último acto de fundirte en la voluntad divina.”
Luego:
“El fundirte en mi voluntad es el acto más solemne, más grande, más importante de toda tu vida.”
- Fundirse en la voluntad divina es:
- entrar en el ámbito de la eternidad;
- abrazarla;
- besarla;
- recibir el depósito de los bienes contenidos en la voluntad eterna.
- Al fundirse el alma:
- cielo y tierra van a su encuentro;
- ángeles y santos deponen sus bienes;
- la misma Divinidad de depone sus bienes.
- Los bienes se depositan en la voluntad divina.
- Los actos del alma en la Divina Voluntad multiplican esos bienes.
- Se da gloria y honor a todo el cielo.
- El fundirse pone en movimiento cielo y tierra.
- Se presenta como una nueva fiesta para todo el imperio.
- Fundirse significa amar y dar por todos y por cada uno.
- La voluntad divina recibe todos los bienes.
17. FUNDIRSE Y VIVIR EN LA DIVINA VOLUNTAD
Jesús pregunta:
“¿Cómo que no es importante hacer conocer que el fundirse en mi voluntad es vivir en ella?”
- Se establece la relación entre:
- fundirse;
- vivir en la Divina Voluntad.
- El fundirse no debe entenderse solamente como un acto aislado.
- El alma que vive en la Divina Voluntad permanece fundida en ella.
- El acto específico de fundirse concentra plenamente la atención del alma.
- Durante el resto del día se continúa viviendo, amando, reparando, glorificando y dando gracias en medio de las ocupaciones.
18. EL ACTO ESPECÍFICO DE FUNDIRSE
- Puede realizarse en distintos momentos:
- mañana;
- mediodía;
- noche.
- Depende de los tiempos y horarios de cada persona.
- En ese momento se deja la atención de las ocupaciones exteriores.
- La atención se concentra plenamente en la unión con Dios.
- Se pueden realizar actos:
- de gloria;
- de reparación;
- de amor;
- de acción de gracias;
- de bendición.
- También se puede entrar en determinados momentos de la historia de Jesús.
- Se pueden realizar actos de reparación por el pecado de Adán.
19. LAS OCUPACIONES EXTERIORES
- Las ocupaciones exteriores disminuyen la atención consciente.
- Algunas actividades requieren toda la atención.
- No toda disminución de atención es voluntaria.
- Las ocupaciones necesarias no constituyen por sí mismas una exclusión voluntaria de la Divina Voluntad.
- Se utiliza como ejemplo la necesidad de atender las circunstancias prácticas de la vida cotidiana.
- Jesús también realizaba actividades relacionadas con:
- dónde comer;
- qué comer;
- dónde pasar la noche;
- atender a quienes iban con Él.
- Estas ocupaciones son presentadas como aquello que Jesús suple.
20. “EL VIVIR EN MI VOLUNTAD SOBREPASA EN MÉRITO AL MISMO MARTIRIO”
Se presenta:
“El vivir en mi voluntad sobrepasa en mérito al mismo martirio.”
- El martirio mata el cuerpo.
- Vivir en la Divina Voluntad implica que la propia voluntad quede muerta.
- La voluntad humana queda bajo la potencia de la voluntad divina.
- Voluntad humana y voluntad divina no hacen alianza juntas.
- Una debe ceder el puesto a la otra.
- La voluntad humana debe permanecer extinguida bajo la potencia de la voluntad divina.
- Cada vez que el alma se dispone a vivir en el querer divino:
- se dispone al martirio de su voluntad;
- se forma el martirio continuado de la voluntad humana.
21. LIBRO 18, LECTURA 15
Jesús dice:
“Hija mía, ¿quieres saber qué recibe el alma viviendo en mi voluntad?”
- El alma recibe la unión de la voluntad suprema con la suya.
- En esta unión, la voluntad divina asume el trabajo de dar semejanza a la voluntad del alma.
- La voluntad divina es:
- santa;
- pura;
- luz.
- La voluntad divina quiere poner al alma a su semejanza:
- en santidad;
- en pureza;
- en luz.
- El trabajo del alma es vivir en la voluntad divina.
- El trabajo de la voluntad divina es dar semejanza perfecta a la voluntad del alma.
- Los conocimientos alimentan el crecimiento del alma en modo divino.
- Jesús quiere al alma junto donde obra la voluntad divina.
- El alma recibe el acto del obrar de la voluntad divina.
- Recibe también el valor contenido en el obrar de una voluntad divina.
22. LA UNIDAD DE LOS ACTOS
- Vivir en la Divina Voluntad es estar fundido en los actos de Jesús.
- Se vuelve a expresar la unidad:
- lo que Él hace, lo hace el alma;
- lo que hace el alma, lo hace Él.
- El ejemplo de la distracción se utiliza para explicar que, cuando no es voluntaria, Jesús suple aquello que la criatura no pudo realizar conscientemente.
23. ANALOGÍA DEL MATRIMONIO
- Se utiliza el matrimonio como imagen de una unión.
- La unión del padre y de la madre se manifiesta en el hijo.
- El hijo es presentado como expresión de la unión de ambos.
- Se aplica esta imagen a la unión de Dios con la criatura.
- Dios se une a la naturaleza humana.
- Se presenta como resultado la vida divina en la criatura.
- La comparación busca expresar la profundidad de la unión.
24. SÍNTESIS FINAL DEL CONTENIDO
- Fundirse: entrar en la voluntad divina.
- Vivir en la voluntad divina: permanecer en esa unión.
- Obrar en ella: realizar los propios actos dentro de los actos de la voluntad divina.
- Triunfo de Dios: la voluntad humana obrando en la voluntad divina.
- Acto más importante: el acto de fundirse.
- Vida cotidiana: continuar las ocupaciones permaneciendo unidos a la voluntad divina.
- Distracción involuntaria: Jesús suple.
- Distracción voluntaria: aparta de esa continuidad.
- Jesús: prepara en su Humanidad los lugares y actos para la participación de las criaturas.
- La criatura: está llamada a tomar su lugar en esos actos.
- Voluntad humana: debe ceder el puesto a la voluntad divina.
- Vivir en la Divina Voluntad: se presenta como una unión continua, una participación en los actos divinos y una transformación de la voluntad humana bajo la voluntad divina.
Gracias por estar con nosotros el día de hoy. Eh, un gusto poderlos saludar eh con este programa de fundirse la voluntad humana obrante con la voluntad divina, que sería el triunfo de Dios sobre el hombre, el triunfo, el reino de Cristo sobre la tierra. Y por ello me encuentro aquí. Tengo mu mucho gusto de tener al Dr. Salvador Tomasini el día de hoy. Gracias doctor por estar con nosotros el día de hoy. Sí, sí, sí. Buenas tardes. Buenas tardes. Entramos un poquito tarde porque yo le pedí una información al doctor muy importante para mí y me la dio y entonces nos tardamos un poquito, pero aquí estamos. Y Jesús ausocua del cenáculo universal de reparación al corazón de Jesús. Gracias, Jesús. ¿Cómo está? Gracias. Gracias. Pues bien, a ver si hoy es posible que pueda escuchar al doctor y pueda cambiar en lo medio de lo posible. Doctor, muchas gracias de nuevo por atendernos del mundo católico, por servir de de medio. Le preguntamos al doctor, ¿podíamos abordar? Perdón, es que me quedé congelada, pero ya estoy descongelada. Perdón, ya estás descongelada. Sí, le frío. No, lo que pasa es que me quedé en imagen frozen, congelada, congelada, pero ya estoy de regreso. Sí, dígame. Dígame. Jesús. Bueno, decíamos que estos últimos programas que ha estado desarrollando el drctor Tomasini, hemos hablado del acto único. La semana pasada hablamos del acto, de los dos actos que definen el acto único, la producencia del verbo, la generación del Espíritu Santo. Y ahora pues toca lógicamente profundizar en ver qué es lo que ocurre [carraspeo] y cómo llevar a cabo ese integrarnos en el acto único de Dios. Entonces, es muy sugerente eh la lectura del libro de cielo e 22:10, exactamente el apartado cuarto, cuando define cuál es el triunfo de Dios, que nos dice que es la voluntad humana obrante en la voluntad divina. Claro, esto oído así, pues cuando empezamos a comprender que es fundirse, como dice Jesús, es el acto más importante del día, esa integración consciente en el divino querer, en el acto único, en la totalidad en ese fundito. Empieza con cuatro puestos está saliendo por ahí una radio. Se me activó. Yo creo que está muy enojado, ya saben quién. Pero bueno, perdóneme, perdónenme, perdónenme. Ya. Bueno, estábamos diciendo que hoy íbamos a abordar ese fundirse en ese acto único de Dios que ya el doctor nos ha estado ilustrando debidamente. Y entonces ahora queríamos profundizar en lo que se produce cuando nos fundimos. Vamos a valorar que es el fundirse, eh, los modos de fundirse, que también nos hab el cielo de los modos de fundirse y luego ya entrar en materia en lo que es el triunfo de Dios. 2214, esa voluntad humana obrante en la voluntad divina. Y yo, doctor, aquí le quería pedir un matiz, si es que si es que es posible. que el triunfo de Dios dice es la voluntad humana obrante en dice el libro en podemos sustituir o sería lo mismo decir con la voluntad divina no importante mat importante [carraspeo] doctor le dejamos a usted que desarrolle como tenga bien porque la idea es comprender qué significa, qué es lo que se produce cuando nos fundimos y qué es lo que tenemos que empezar a a aprender e integrar de cómo vivir esa unidad en el divino creo. Mira, este esta lectura que tú pones ahorita es una lectura interesante que creo que vale la pena leer un parrafito para introducirnos en esto. ¿La pueden repetir, por favor? Estamos hablando de la del 2210, libro 22, lectura 10, que nos mencionaba ahorita Jesús. Y en el inciso cuatro es donde dice, "El triunfo de Dios es la voluntad humana obrante en la suya." Esto como decía Jesús ahorita, si sería posible cambiar el en por el con. Sí. Entonces, yo creo que la diferencia es enorme lo que está diciendo. Si ponemos con, es decir, junto con, o sea, unida con, pero está hablando de dos voluntades que van juntas, dos voluntades que se encuentran juntas y que están llevando a cabo un acto, pero cada una desde su propia persona. ¿De acuerdo? Ahorita nosotros estamos aquí unidos. Yo estoy unido con Cecilia y estoy unido con Jesús, pero estamos separados y estamos haciendo el mismo acto que está llevando a cabo una transmisión con un mismo tema, o sea, con una misma idea. Si yo digo en, entonces las cosas son diferentes porque en el poner en en el querer divino, en la divina voluntad es estar dentro de estar fundida, que es lo que vamos a ver este tema de fundirse, pero esas siendo una sola cosa con ella. Entonces, lo que está haciendo ella lo estoy lo está haciendo el alma. Lo que está haciendo el alma lo está haciendo ella. Es una misma persona, una misma cosa. Entonces, sí se nota la diferencia, ¿no? O sea, entre y con. Entonces, el triunfo de Dios es la voluntad humana obrante en la suya. Esta es su victoria, el hacer entrar de nuevo en sí mis en sí, en su mismo querer lo que ha salido de él. Conforme el alma obra en él, así se extiende en los confines divinos. Sus actos toman lugar en todo lo que es eterno. Ya nos dio una descripción perfecta de lo que es obrar en la en la en la voluntad divina. Es extendernos en todo, ser ella prácticamente, tener lo mismo que ella tiene, hacer lo mismo que ella hace y participar ella de todo lo nuestro también. ella obrante de nosotros, ella participando de todo lo que nosotros hacemos y tenemos. Así que es válido en en empezar con esta con este con este título. El fundirse en la divina voluntad es el triunfo de Dios. El fundirse en la divina voluntad y obrar en ella es el triunfo de Dios. Imaginémonos a este ser infinitamente eh superior, todo lo que podamos imaginar de Dios y que nos está diciendo que su triunfo, su triunfo no es en la parte exclusivamente divina, no. Ese triunfo no es en la parte de la trinidad. Su victoria no es ahí. Su victoria es con el ser humano. Fabuloso, ¿no te parece, Jesús? O sea, disparado. Es para dispararse totalmente de, en fin, es cuando el hombre, el ser humano, empiece a fundirse, a unirse con la divina voluntad. Doctor, en esa mente racional nuestra que todo lo quiere racionalizar cuando escuchamos ahora, por ejemplo, esto que tiene tantísima para irlo rumeando, para irlo integrando e cuando imaginamos siempre qué es lo que se está produciendo aquí, nos lo dice Jesús conforme El alma obra en él, así se extienden los confines divinos. sus actos toman lugar en todo lo que es eterno. Eh, cuando nosotros nos fundimos, es decir, cuando hacemos el acto bolitivo de con la intención plena de adentrarnos plenamente eh en el divino querer, en el lazo único en el que todo está siendo, todo está ocurriendo. En el momento en que nosotros hemos hecho este acto, el más importante del día, como dice Jesús, que es fundirse, ocurre, doctor, lo mismo, algo parecido que cuando poníamos al principio que empezábamos a conocer un poco cuando hablábamos del del acto preventivo en el que por la mañana ya eh el Señor veía en el corazón de la criatura esa intención. real esa y esa determinación de de propiciar el cauce para que él lleve a cabo todo con nosotros. Y ya la criatura se olvida y empezamos a pues al día a día, ¿no?, a hacer las cosas. y le dice a Luisa que no se preocupase, aunque no se acordase el resto del día, porque él lo seguía haciendo, excepto en el pecado. Ocurre, doctor, lo mismo con el fundirse, el acto de fundirse consciente en el que penetramos, nos adentramos, nos sumergimos en el acto único. ocurre exactamente igual que el ejemplo que hemos puesto, doctor, con el acto preventivo. Ya no es necesario que el resto día tengamos que estar recordándonos que nos fundimos o que quiero seguir fundido. Es decir, ya permanecemos en en ese fundirse de forma constante. Bueno, es esto es interesante lo que pones Jesús. El acto preventivo Jesús nos lo pone en frente junto con el acto actual que recordarás que es el acto preventivo es en la mañana. Se supone que al despertar estamos con la firme intención de que todo nuestro día, todo lo que hagamos esté siempre unido, fundido con la divina voluntad. Entonces ahí se pone este esta este deseo, esta intención para prevenir olvidos, para prevenir todo lo que nos puede distraer de esa idea. En términos generales, las actividades diarias nos van a impedir de alguna manera el poder estar continuamente unidos a ese pensamiento. O sea, nosotros tenemos que estar haciendo lo nuestro, lo que hagamos. Puede ser en un empleo, en una profesión, en un en un negocio, en fin. Pero la intención está supliendo siempre y cuando tengamos la firme decisión de vivir en esta divina voluntad. El esa intención, esa esa disponernos a actuar junto con la divina voluntad, en unión con ella, fundidos en ella, es la que resguarda todo nuestro obrar. Pero como dijiste, menos en el pecado. Bueno, pero también debemos poner que aunque no sea pecado para nosotros, porque una cosa es el pecado desde la perspectiva humana y otra cosa es el pecado desde la perspectiva divina, son dos cosas diferentes. Entonces, aunque no se ha pecado desde la perspectiva humana, lo es en la divina. Lo es en la divina. El solo hecho de distraernos voluntariamente, voluntariamente ya nos nos pone en pausa esa vida en la divina voluntad. Cuando la distracción viene por [carraspeo] las ocupaciones, por defectos en nosotros, o sea, por inconstancia no voluntaria, sino de atención, en fin, ahí no hay problema. Ahí es cuando Jesús suple porque estamos siendo una un solo un solo acto, una sola voluntad, un solo querer. Entonces si si se me se me distrajo, se me se me perdió de vista el acto. Jesús está supliendo y me lo da como si hubiéramos actuado los dos juntos. Pero cuando es voluntario, ahí sí ya no. Porque la distracción, yo preguntaría, ¿de qué de qué se quieren distraer? Si tú dices, "Me quiero distraer", yo te preguntaría, Jesús, ¿de qué te quieres distraer? Pues precisamente iba yo a preguntarle al respecto porque yo le iba a preguntar a usted de que se quiere [risas] distraer. No, no. Lo que iba a preguntar al doctor precisamente es que esas distracciones eh [carraspeo] vienen habitualmente habitualmente vienen como consecuencia del instinto, es decir, de ese de esa inclinación que todos tenemos la nuestra verdad, ese instinto que tanto tira de nosotros, eso, doctor, la podemos considerar distracción, pero hacer caso al instinto, el impulso del instinto. Pero, ¿a qué te refieres con instinto? Yo me refiero a distracción voluntaria cuando digo, "Ya quiero un minuto de descanso, voy a ver, ah, no, no voy a ver un programa de televisión, voy a este a reunirme con mis amigos, a estar totalmente ajeno a esta a esta continuidad en Dios. llama llama distracción, doctor, a excluir eh conscientemente a excluirnos de la vida en la divina voluntad. Así es. Ajá. Eso, eso eso sí que es sencillo de ver. Mm. Y no no necesariamente referido al instinto, porque en el instinto supongo que te estás refiriendo a parte ya pecaminosa. Bueno, no tiene por qué no no todos los instintos, a mi modo de entender, eh, no todos los instintos son son tendencias pecaminosas, ¿no? El instinto, por ejemplo, de supervivencia no es pecaminoso, ¿no? Bueno, ve que se acecha algún peligro y reacciona con violencia o reacciona. [risas] Pero no te pongas trágico, o sea, no trágico no es la vida misma, doctor. No, o sea, si se te asco Pedro Sánchez, si se te está este cayendo la casa, si te está un terremoto y se está abriendo la tierra. Bueno, ahí tu instinto es no no no hablo de tragedias, ¿eh? No hablo de tragedias. Hablo de la misma calle. Y a ti te están robando, por ejemplo, o una señora le están robando y el instinto va vas en ayuda y y tienes que reaccionar porque si la persona se pone violenta, tú reaccionas en ese momento con violencia, ¿no? Es algo a eso llamo, ¿no? A ese tipo de ejemplos, ¿no? Eh, a ver, yo te situaciones que uno no de controlar. Espérame, Jesús. Yo te en esto que estás diciendo, yo te preguntaría, ¿con qué instinto de de supervivencia actuó Jesús o ninguno? Bueno, yo le diría más que supervivencia, él no no le hacía falta porque era Dios, porque es Dios. Sin embargo, el ejemplo doctor de del templos, la reacción que tiene cuando los cuando los mercaderes profanan la casa de Dios, él automáticamente reacciona enérgicamente desmantelando, ¿no? Eso no es no se puede llamar una reacción instintiva a esto. Sí, pero ahí la parte humana de Jesús, ahí está defendiendo la gloria de Dios. Ahí está defendiendo la parte divina, pero qué más agresión pudo recibir que la agresión directa a él. Y sin embargo, o sea, lo único que te dijo cuando respondió es simplemente te dan te dan una cachetada, pon la otra mejilla. Sí. cuando cuando lo agreden y cuando el centurión aquel le da a él una bofetada, lo único que hace es, ¿por qué me pegas? ¿Qué dije mal? O sea, ese instinto de supervivencia, como tú lo llamas, o sea, habría que ver ese actuar en defensa propia es una una salida de tu propia de tu propia naturaleza humana, humana, animal, de defenderte, pero estás agrediendo, estás agrediendo, estás lastimando, estás lesionando a un prójimo. Y eso Jesús jamás no lo dijo, al contrario, siempre nos lo dijo en forma pasiva. Y la única vez que reaccionó, como estás diciendo, fue para defender el templo, para defender la casa de oración donde está la divinidad y que la estaban convirtiendo en un verdadero mercado y quién sabe, una usura pavorosa y un estar abusando de la gente pobre. Es eso es otra cosa. Pero en términos generales, mira, no nos desviemos en estas pequeñas cositas. Cualquier distracción voluntaria que hagas te pone fuera del actuar unido con la divina voluntad. No podemos hablar de agresiones, de diversiones, de de o sea cualquier cosa, una cosa tan simple y tan común como ponernos a ver programas en donde hay violencia, en donde hay sexo abierto, explícito, en donde hay traiciones, todo lo que se maneja en la actualidad. La pregunta es, ¿con qué te estás divirtiendo? ¿Con qué te estás distrayendo con la pasión de Jesús? Porque no es otra cosa más que la pasión de él manifestada en el acto. En fin. Entonces, el punto es distracciones involuntarias, distracciones no pecaminosas. Jesús suple gracias a ese estar fundido, porque Jesús está actuando junto contigo. Esta es la gran diferencia entre fundirse y estar junto con. Si está junto con yo estoy en una acción y él está en otra. Sí, pero si estamos en lo que está haciendo él, lo estoy haciendo yo y lo que estoy haciendo yo lo está haciendo él. Pero de dos objetos que se unen, uno debe perder su forma para llegar a ser un solo objeto. Y el objeto que adquiere la forma de los dos es el objeto divino. Entonces él sigue actuando y toma mi acto de distracción, pero lo une a su acto y entonces mi acto aunque no esté totalmente consciente de lo que estoy haciendo, pero está fundiéndose con él y está teniendo los efectos de un acto en la divina voluntad, que ese es el punto del fundirse. O sea, en el libro 13, la lectura 18, Jesús le está diciendo a Luisa, "Yo estoy esperando con ansia tus fusiones en mi voluntad." O sea, estoy esperando con ansia que te fundas en mi voluntad. Se debe saber que conforme yo pensaba en mi voluntad, así iba modelando tus pensamientos en ella, preparándole su lugar. Al obrar modelaba tus obras en mi querer y así de todo lo demás. Ahora lo que yo hacía no lo hacía para mí, porque no tenía necesidad, sino para ti. Y por eso te espero en mi voluntad para que vengas a tomar los lugares que te preparó mi humanidad y sobre las obras que preparé. Ojo con esto. Y sobre las obras que preparé, ven a hacer las tuyas. Y entonces por ello estaré contento y recibiré completa gloria cuando te vea hacer lo que yo hice. Entonces, ¿qué es lo que está mencionando? Él prepara, prepara el lugar para que nosotros podamos poner en ese lugar nuestras obras. Y eso coincide con aquello que Jesús dijo de yo soy el camino, la verdad y la vida. Yo soy el camino. No es no es seguir a Jesús, sino estar en Jesús. El camino es ponernos dentro de él, obrar en sus actos, que es lo que nos está diciendo aquí. Y dice, "Yo estoy esperando con ansia tus fusiones en mi voluntad." Bueno, en el libro 28, la lectura 10, nos va a decir lo siguiente. Dice, bueno, primero es Luisa, que dice, "Me parece que mi dulce Jesús tiene deseos de hablar del amor rebosante con el cual fue creado el hombre. Quiere decir su historia como desahogo de su intenso amor para ser compadecido por su pequeña hija y decirle la causa por la que nos ama tanto y el derecho que tiene de ser amado. Después, girando en los actos de su querer divino y habiendo llegado al Edén, ha dicho, "Hija de mi querer divino, quiero hacerte conocer todas las particularidades con las cuales fue creado el hombre para hacerte comprender el exceso de nuestro amor y el derecho de nuestro fiat de reinar en él. Debes saber que la conción del amor de nuestro ser divino en la creación del hombre era la necesidad de amarlo. Curiosa palabra, ¿sí? No sé qué les parezca. la necesidad de amarlo. Se supone que Dios no tiene necesidades, que está totalmente completo. Sin embargo, esta palabra se repite en varias ocasiones, no es la única. Dice, "Debe saber que la condición del amor de nuestro ser divino en la creación del hombre era la necesidad de amarlo, porque todo lo que le dimos no quedó separado de nosotros, sino fundido en nosotros." Tan es verdad que con el aliento le infundimos la vida, pero no retiramos nuestro aliento de aquel creado en él. ¿Qué está diciendo? ¿Qué está diciendo C? Bueno, primero primero que es que Jesús, digo, la trinidad cuando crea al hombre la lo crea para no estar solo. Y digo, ellos no están solos, pero pero yo lo que entiendo es que no es bueno para Dios tampoco estar solo. Eso sería lo primero. [carraspeo] Lo segundo, lo segundo es que Dios teniendo una criatura inteligente quiere compartir con esa criatura inteligente todo a su mismo nivel de de de tú a tú o de yo a como lo quieran ver. Pero pero no quiere tener una criatura hasta acá abajo y él hasta acá arriba. Mm. Quiere compartir con esa criatura todo, todo. Doctor, esa necesidad es de naturaleza, ¿verdad? de naturaleza, porque el amor lo único que hace es amar. Él quiere amar, simplemente él quiere amar, pero quiere amar a su nivel. quiere que que amarse, o sea, como como ama al hijo, que se ama a sí mismo se y ama al hijo, como entonces como ama a nosotros teníamos un reflejo del hijo y es amarse a sí mismo también, pero quiere ver el reflejo de su hijo. Nosotros no somos elo el reflejo de su hijo. Por eso está Exacto. Pero yo a lo que me refería es esto, o sea, dice, "Debes saber que la condición del amor de ser divino es la necesidad de amarlo, porque todo lo que le dimos no quedó separado de nosotros, claro. Sino fundido en nosotros. Claro. Vamos a quiere encontrarse a sí mismo en nosotros. Mm. Pero eso quiere decir que nos sigue, que nos está cargando. Si nosotros si nosotros formamos estamos fundidos con él, aún en nuestra lejanía, nos están cargando. Así es. O sea, y el sufrimiento es grandísimo de ellos. Si nosotros tenemos Sí, Jesús, si nosotros tenemos todo porque lo ha puesto él en nosotros, tiene necesidad de que es suyo y que ha puesto en nosotros. Mm. Así es. Y ese es ese quiere encontrarse a sí mismo en nosotros, en lo que hay de él en nosotros. Por eso ahí es a donde voy, porque dice, "Todo lo que le dimos no quedó separado de nosotros, sino fue en nosotros. Tan es verdad que con el aliento le infundimos la vida." Claro. [carraspeo] Sí. Pero no retiramos nuestro aliento de aquel creado en él. ¿Qué dijo? Pues que ellos siguen ahí, que ese aliento continúa continúa estando en nosotros, en nuestra vida. Nuestra vida está unida a la vida de él. Sí. Dice, "No retiramos nuestro aliento, ese aliento con el cual nos infundió la vida, ¿sí? sino que lo dejamos fundido con el nuestro, de modo que conforme el hombre respiraba, sentíamos y sentimos su aliento en el nuestro. Si con nuestro fiat creamos la palabra al pronunciarse sobre sus labios, gran don dado a él desde dentro de nuestro querer divino, esta, o sea, la palabra no quedó separada de nuestro fiat. Si creamos en él el amor, el movimiento, el paso, este amor quedó vinculado con nuestro amor, con nuestro movimiento y la virtud comunicativa de nuestros pasos en sus pies. Así que sentíamos al hombre dentro de nosotros, no fuera, o sea, no junto a él, sino en él. Él, sí, en él, no fuera de nosotros, no el hijo lejano, sino cercano. Sí, más bien fundido con nosotros. ¿Cómo no amarlo si era nuestro? Y su vida estaba en el en la continuación. de nuestros actos. Esto último es también interesante. Nuestra vida, nuestra vida está en la continuación de sus actos. Quiere decir que si nosotros queremos estar vivos, no vivos materialmente, sino vivos espiritualmente, debemos estar llevando a cabo los actos de él a través de nosotros. Sí, dice, "Su vida estaba en la continuación de nuestros actos. No amarlo sería ir en contra de la naturaleza de nuestro amor. Y además, ¿quién es aquel que no ama lo que es suyo y lo que ha sido formado por él? Por eso nuestro ser supremo se encontraba y se encuentra todavía ahora en la condición de necesidad de amarlo, porque el hombre es aún hoy aquel creado por nosotros. Su aliento lo sentimos en el nuestro. Su palabra es el eco de nuestro fiat. No hemos retirado todos nuestros dones. Somos el ser inmutable y no estamos sujetos a cambiar. Lo amamos y lo seguimos amando. Y es tanto este nuestro amor que nosotros mismos nos ponemos en la condición de amarlo. ¿Qué nos está diciendo? Somos inseparables de Dios. inseparables, inseparables de Dios. O sea, tenemos un cordón umbinical más que eso con él, pero lo hemos alejado por nuestra voluntad libre. Sí, hemos agarrado el cordón y lo hemos aventado así, [risas] ¿no? Porque seguimos vivos gracias a él. Sí, claro. El primer movimiento es él. Sí. En fin. Entonces, desde el momento que fuimos creados allá en Adán, es el punto de donde quedó unido a nosotros, que nosotros hemos hecho caso, lo desconocemos, queremos estar fuera de él, sí, pero lo traemos en nosotros y lo traemos martirizado, lo traemos crucificado, Pero lo traemos en nosotros. Sí. Eh, doctor, la pregunta obligada es si él ya sabía esto, que nosotros íbamos a fallar porque ya lo sabía y que lo íbamos a dejar irremisiblemente atado a Dios con nosotros y a Dios en nosotros. Eh, ¿por qué entonces nos hizo? ¿Por qué entonces nos hizo? Sí. ¿Para qué? ¿Para qué nos creó? O sea, si somos una lata, porque lo somos. Sí, somos una lata. El causamos tantos problemas, ya sabía, ya sabía que lo que íbamos a hacer porque sabía, Dios sabe perfectamente lo que íbamos a hacer, que nos íbamos a caer desde arriba hasta abajo. Raro hubiera sido que nos cayéramos de abajo hacia arriba. Sí, eso hubiera sido más problemático. [risas] Perdón, doctor. O sea, pero o sea, ¿para qué nos?, o sea, ¿cuál es el objetivo de crear una criatura que no te va a corresponder? que es una lata que que la vas a tener que estar ahí arriando, arriando, arriando y te va a tener como el globo que tú bajas y subes y bajas y subes y bajas y subes. Por eso es que mira, todas las obras, todas las obras de Dios siempre se han basado en uno. O sea, primero la trata con un solo ser y cuando ese ser le paga a nombre de todos, entonces decide ponerla ya a disposición de de la familia humana. Sí. Dios no arriesgaría su vida porque aquí no son bienes lo que está dando, está dando su vida. Su vida. Entonces, no arriesgaría su vida si supiera que la vamos a hacer vamos a desperdiciarla. como la hemos desperdiciado. Entonces, la pregunta es, ¿quién le pagó? Jesús es el único que Exacto. En el Virgen, en el libro 27, la lectura cuatro, ahí lo dice muy claro. Dice, "Hija mía, cierto que fue terrible el momento de la caída de Adán. En cuanto rechazó nuestro querer divino para ser el suyo, nuestro Fiat estaba en acto de retirarse de del cielo, del sol y de todos de toda la creación para resolverla en la nada. Porque aquel que había rechazado nuestra divina voluntad, no merecía más que nuestra fiat mantuviera el acto continuo de creación y conservación en toda la creación hecha por amor del hombre y dada a él como don a su creador, de su creador. Y no hubiera sido porque el Verbo eterno ofreció sus méritos previstos del futuro redentor, como los ofrecí para preservar a la Virgen Inmaculada de la culpa original, todo se hubiera ido a la ruina. Entonces, ¿quién salió garante ahí para decir que continúe yo pago por todos? Jesucristo, el Verbo eterno desde su humanidad, o sea, Cristo. Entonces, creo que esa es la respuesta a lo que a lo que exponías ahorita. ¿Por qué nos hizo por esto? porque ya estaba pagado. Porque esos actos que que nos dijo Jesús en la lectura anterior, donde él preparó el lugar para los nuestros, esos actos permanecen. Estos actos están total y absolutamente ante la divinidad dándole el amor, la gloria, la alabanza, todo la reparación que nosotros no le hemos querido dar. Pero el acto de toda la familia humana lo tiene ya con él. Sí, con él en Jesucristo. En Jesucristo lo único que falta es que ahora nosotros nos queramos sumar a eso y que y le paguemos a Jesucristo porque él quedó como amolado, amolado, porque apagado está el Padre con el Hijo. Así es. El Espíritu Santo con el amor entre el Padre y el Hijo. Y el que no está pagado es el Hijo. Mm. Así es. Y por eso nos tenemos que sumar. Por eso nos tenemos que sumar. Y esto nos lleva a a conclusiones un poco raras. Primero, el Padre tiene a toda la familia humana con él. Claro. Vivida en la divina voluntad como él quería que todos viviéramos. O sea, que tú sé si tú, Jesús, yo y toda la familia humana está ante Dios total y absolutamente en santidad divina. Pero todo dado por Jesús. Ahora, Jesús preparó el lugar en sus actos para mis actos. Entonces, ¿quién es el que falta? ¿Quién es el incompleto? Nosotros. Entonces, yo me debo ir tomar el lugar en los actos de Jesús para decir también yo, también yo estoy aquí, o sea, con mi persona, ya no en en la persona de Jesús, sino con mi persona, fundido en él. Y esta es la causa de que la santidad humana no era totalmente plena. Sí, no, no, no, no ha llegado, no llegaba a este extremo y por eso casi todos tenían que pasar por el purgatorio para desprenderse de la parte humana y poder recibir como una como una condición necesaria para entrar al cielo, recibir la vida divina, esa unión con Jesús o dicho de otra manera, el traje de bodas de la parábola aquella, sí, del banquete de bodas. Y todos los que no quieran serán como aquel que entró sin traje de bodas y que será arrojado de esa de ese lugar. Pero esos son los que los que fueron invitados al último. Ahora, el alma que llega a vivir en la divina voluntad es la que decide ir por invitación directa de él. son sus invitados que le rechazaron en aquel tiempo. Ahora te está enviando a ti, Cí, a Jesús y a cualquiera que tiene conocimiento de esta revelación les está enviando la invitación. Sé si Jesús se mi hijo se quiere casar, pero se quiere casar contigo. Ay, gracias, doctor. Qué bueno. [risas] Por fin se quiere casar contigo. Entonces, no solo estás invitada. ¿Eres el novio o la novia? Eres eres eres la novia. Encantada de la vida de ser la novia. Bueno, pero eso qué bueno que lo dices porque vas a tener el acceso y ese acceso, o sea, a todo lo que él quiere darte. Feliz. Sí. ¿Qué más quisiste? Ahora vamos a ponerlo más más real. Jesús está llevando a cabo su matrimonio con Luisa y tú estás invitada como dama de honor. Perfecto. También. ¿Aceptas o no aceptas? No, pues yo quiero ser esposa. Bueno, qué envidiosa, ¿verdad? Sabemos que todos tenemos esposo. Qué envidiosa, qué envidiosa. Pero yo quiero ser esposa. Digo, que no me lo toma mal nuestro Señor, pero yo yo quiero ser esposa. Digo, yo quiero ser Luisa, ¿cómo le hago? Siempre le dijo, pues lamento decirte que te vas a posible, pero yo se lo digo, yo se lo digo, yo quiero ser Luisa, digo, perdona, uno quiere lo más, o sea, no se va a conformar con lo menos quiere lo más. Ahora si lo que lo más en este momento es ser dama, dama de honor, encanta de la vida también. [risas] Mm. Bueno, entonces creo que es importantísimo entender esto. Fundido es estar en Jesús. ¿Sí? Ahora, fundirse es el acto más importante que que tenemos. Y aquí hay una una cosa que es fundamental, que es el acto más importante, que es fundirse en la divina voluntad. Y al mismo tiempo es el el punto de partida de un error en la divina voluntad. Sí. Vamos a ver qué es esto. Libro 17, lectura 27. El libro 1727. Así es. En que dice, "Habiendo transcurrido todo el día, estaba pensando entre mí, ¿qué más me queda por hacer?" Y en mi interior he oído decirme, tienes que hacer la cosa más importante, tu último acto de fundirte en la voluntad divina. Ah, qué bien. Sí, esto lo hemos tomado como que ahora vas a vas a hacer un acto de fundirte como si no hubiéramos estado fundidos. Sí. Y creo que así se entiende. Sí, claro. Dice, "Entonces me he puesto, según mi costumbre a fundir todo mi pobre ser en la voluntad suprema. Y mientras esto hacía, me parecía que se abriesen los cielos y yo iba al encuentro de toda la corte celeste y todo el cielo venía a mi encuentro. Y mi dulce Jesús me ha dicho, hija mía, el fundirte en mi voluntad es el acto más solemne, más grande, más importante de toda tu vida. Fundirte en mi voluntad es entrar en el ámbito de la eternidad, abrazarla, besarla y recibir el depósito de los bienes que contiene la voluntad eterna. Es más, en cuanto el alma se funde en el supremo querer, todos van a su encuentro para deponer en ella todo lo que tienen de bienes y de gloria. Los ángeles, los santos, la misma divinidad, todos deponen, sabiendo que deponen en aquella misma voluntad en la cual todo está al seguro. El alma con recibir estos bienes, con sus actos en la voluntad divina, los multiplica y da a todo el cielo doble gloria y honor. Así que con el fundirte en mi voluntad pones en movimiento cielo y tierra. Es una nueva fiesta para todo el el impirio. Y como el fundirse en mi voluntad es amar y dar por todos y por cada uno sin excluir a ninguno, mi bondad para no dejarme vencer en amor por la criatura. Pongo en ella los bienes de todos y todos los bienes posibles que en mi contengo. No puede faltar el espacio donde poner todos los bienes, porque mi voluntad es inmensa y se presta a recibir todo. Si tú supieras qué haces y qué sucede con el fundirte en mi voluntad, te derretirías por el deseo de fundirte continuamente. Después estaba pensando si debía o no escribir lo que está escrito aquí arriba. Yo no lo veía necesario ni una cosa importante, mucho más porque la obediencia no me había dado ninguna orden de hacerlo. Entonces, mi dulce Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho, "Hija mía, ¿cómo que no es importante hacer conocer que el fundirse en mi voluntad es vivir en ella?" Dos. cosas que son eh sumamente importantes. Al principio nos hizo la como entender que el fundirse es un acto que se tiene que hacer en un momento dado en el día, que es el acto más importante. y nos quedamos con esa idea, decir, voy a fundirme. Y de ahí viene toda esa idea de vamos a fundirnos, vamos a hacer un giro. Sí, pero esto último que dice, ¿cómo que no es importante hacer conocer que el fundirse en mi voluntad es vivir en ella? Si estamos viviendo en la divina voluntad, eso es estar fundido en ella. Y si estamos fundidos, fundidos, estamos girando. ¿Sí se capta o no? Sí, doctor. Sí, sí se capta. El fundirse fundido. Es que es que el que está fundido vive en ella. Por eso es unidad. Entonces, la pregunta es, ¿cuál es el acto más importante del día? fund cuando nos fundimos en primera instancia en la divina voluntad de la pones pones toda tu atención en eso. Vives fundida todo el día, vives girando todo el día, vives amando, reparando, glorificando, dando gracias, dando reparaciones todo el día, pero lo vives ocupada en tus labores diarias. un acto en a la hora que se pueda, puede ser en la noche, en la mañana, mediodía, eso depende de tus tiempos, de tus horarios, en que poniendo toda tu atención ahora sigas haciendo lo mismo, pero enfocada nada más en esa parte, o sea, en el estar unida con él, en el estar haciendo lo que estuviste haciendo. todo el día en forma distraída. Ahora llevarlo al punto y decir, "Señor, ahora quiero darte la gloria por todos, reparte por todos, amarte por todos, glorificarte, bendecirte. Ahora quiero estar en tal momento de la historia de tu vida. Ahora quiero estar aquí. Quiero amarte en ese momento. Quiero reparar por el pecado de Adán. Quiero lo que sea. Ese es el acto más importante cuando te desprendes de las ocupaciones exteriores, pero todo el día vivimos fundidos en ella y todo el día estuvimos reparando, amando, haciendo todo. El problema de las ocupaciones exteriores es que te quitan la tensión. Claro, ese es un problema grande. Por eso pues es este exactamente lo que lo que está diciendo. Sí. En fin. Pero a ver, nada más quiero como como porque sé que que que para no solamente para mí, sino para todos es importante. Yo tengo yo puedo estar continuamente renovando renovando esta esta ese fundirme con él, como dice usted, puedo estar eh darle la gloria, puedo estar haciendo actos para reparar, actos para amarlo, o fundirme con él en un momento dado de su historia o él conmigo en mi historia. O sea, la verdad que se puede hacer muchísimo desde ese punto de vista. Pero las ocupaciones exteriores, las que tengo que que realizar me quitan esa atención que sería el 100% en él, sino en lo que estoy haciendo. No porque yo quiera, porque sino porque si no lo hago mal, lo voy a hacer mal porque no puedo tener mi atención en en ciertos deberes. Hay ciertos deberes que sí lo permiten. Por ejemplo, las monjitas que hacen que tejen. No, no, no, no, no, no, no te pongas en monjitas [risas] en nosotros que somos en nosotros que escribimos, que vamos, que venimos, que vamos a la calle, que vas al súper, que vas al banco, que vas a, en fin, tien, pero hay ocupaciones que sí te requieren un 100% de atención. Por eso esa es la escoria que Jesús dice. Claro. O sea, también él se ocupaba de la escoria para saber dónde iban a comer, qué iban a comer, dónde iban a pasar la noche, todos los que iban con él. Esa es escoria. Y eso lo suple él. Eso lo suple él. está gracias a estar fundido. Fundido es él haciéndolo lo estoy haciendo yo y lo que estoy haciendo yo lo está haciendo él. O sea, somos uno. Entonces, mientras no sea voluntaria la distracción, como hablamos, estamos obrando junto con él. Por eso me dice, "No te apures. A mí no se me pasó. Yo no me distraje. Aquí está lo que yo hice. Simplemente tómalo." Sí. Sí. Adelante. Dice, "El vivir en mi voluntad sobrepasa en mérito al mismo martirio. Es más, el martirio mata el cuerpo. El vivir en mi voluntad es hacer con una mano divina que la propia voluntad quede muerta." Sí, que la propia voluntad quede muerta y le da la nobleza de un martirio divino. Y cada vez que el alma se decide a vivir en mi voluntad, mi querer prepara el golpe para matar la voluntad humana y así forma el noble martirio del alma. Porque voluntad humana y voluntad divina no hacen alianza juntas. Una debe ceder el puesto a la otra y la voluntad humana debe contentarse con permanecer extinguida bajo la potencia de la voluntad divina. Esto es en lo que nos basamos para decir que el combinar, el combinar, o sea, cosas donde yo quiero seguir con mis costumbres, con mis hábitos, con todo, con mis ritos, estoy mezclando voluntad humana con voluntad divina. Y aquí lo dice muy claro. Voluntad humana y voluntad divina no hacen alianza juntas. Una debe ceder el puesto a la otra y la voluntad humana debe contentarse con permanecer extinguida bajo la potencia de la voluntad divina. Dice así que cada vez que te dispones a vivir en mi querer, te dispones a sufrir el martirio de tu voluntad. Mira entonces qué significa vivir, fundirse en mi voluntad, ser el mártir, el mártir continuado de mi voluntad suprema. Y a ti te parece poco y cosa de nada. Ahora, en este punto, en este punto de ese de ese darle muerte, darle la el martirio completo a la voluntad humana. Vamos al libro 18, la lectura 15, para saber qué es lo que está pasando. Le dice, "Hija mía, ¿quieres saber qué recibe el alma viviendo en mi voluntad? recibe la unión de la voluntad suprema con la suya. Y en esta unión, mi voluntad asume el trabajo de dar la paridad de la suya con la voluntad del alma. Así que mi voluntad es santa, es pura, es luz y quiere poner a la par alma en santidad, pureza y luz. Y si el trabajo del alma es el de vivir en mi voluntad, el trabajo de la mía es el dar en modo perfecto mi semejanza a la voluntad del alma. Y por eso te quiero siempre en ella, para hacer que no solo te tenga en su compañía, sino que te haga crecer a su semejanza. Y por eso pongo el alimento de sus conocimientos. para hacerte crecer en modo divino y con su perfecta semejanza. Y es por esto que te quiere junto donde quiera que obra mi voluntad, a fin de que te pueda dar el acto de su obrar, el valor que contiene el obrar de una voluntad divina y tú puedas recibirlos. Entonces, ¿qué qué podemos ir sacando en conclusión? vivir con o en en en es exacto es estar total y absolutamente fundido en los actos de Jesús. Y ahora entiendo lo que es que lo que hace él lo hago yo y lo que hago yo lo hace él. en este ejemplo que que puso de la distracción, o sea, yo aparentemente estoy distraído, no estoy yendo por el lado correcto, pero él como está fundido conmigo, está haciendo lo que yo debería de hacer. Ay, qué fuerte. Sí, qué fuerte. Es peor que un matrimonio eso. Es peor que un matrimonio. Claro. Yo estoy arrastrándolo todo el tiempo porque esa es la verdad. Pero pero la palabra peor sonó feo. No es más fuerte que un matrimonio. ¿Por qué? Más fuerte que, o sea, porque es una unidad en donde tú lo arrastras a él y él te arrastra a ti. Es que yo siempre comparo el matrimonio con con lo de Dios. ¿En dónde se vuelve uno el matrimonio? en el hijo. Claro, porque el hijo es mitad mamá, mitad mitad papá, no tiene nada propio. ¿De acuerdo? Sí. Entonces, cuando vemos al hijo, estamos viendo la la unión indisoluble indisoluble de la pareja, de papá y mamá. De papá y mamá. Eso es Dios con nosotros. Ese [tos] [carraspeo] es Dios con nosotros. O sea, él se funde totalmente con nosotros, igual que en el matrimonio. Y el hijo que resulta es la vida divina en la criatura. se une con un ser humano. El ser divino, el ser humano se une y lo que sale es un ser divino. Entonces, no podemos hablar de que el hijo, todos nosotros somos hijos, o sea, estamos, yo no puedo decir que estoy separado de mi padre o de mi madre. Claro, soy mi padre y mi madre soy yo. Sí, se se entiende. Sí, claro. Y si lo pusiéramos en el terreno de actos, si nuestra voluntad no fuera lo que se ha en lo que se ha convertido, nuestros actos estarían unidos. Claro, porque mi acto, mi voluntad estaría unida a la voluntad divina y lo que haría mi voluntad humana sería lo que hace la voluntad divina. Y eso es lo mismo que hubiera hecho con mi padre y mi madre y seguiría unido con ellos y mis hijos seguirían unidos conmigo. De hecho, sí siguen unidos con usted de una manera en lo que no se percatan, pero siguen unidos a usted. Sí, pero en actos. En actos. En fin. Pero el ejemplo es es válido para decir qué es lo que sucede. O sea, Dios se une a mi a mi naturaleza humana y resulta el hijo que es naturaleza divina diferente. En fin, tenemos vamos empezando prácticamente con este tema, este mazo de como de costumbre. Yo creo que lo dejamos para la próxima semana. Muy bien, doctor. Temo, ¿quieres decir algo, Jesús? Ya tengo bastante con No, creo que tenemos para el fin de semana. Hay que oírlo es que es bien profundo, bien padre. bien profundo, pero creo que el más atado aos es qué bárbaro. Qué bárbaro. Un Dios buenísimo. La magnitud no no alcanzamos con a digerir la magnitud y no se nos olvide, es una necesidad de Dios. Nos vemos en la necesidad de amarlo. Bueno, gracias. Nos vemos la próxima semana. Que estén bien. Gracias, doctor. Muchas gracias. Gracias, doctor. Que descanse este fin de semana. Gracias. Que descanse, que descanse.