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Agosto 27, 1926
Jesús
da el título al libro sobre su Voluntad.
(1) Encontrándome en mi habitual
estado, mi siempre amable Jesús me hacía ver al reverendo padre que debe
ocuparse de la publicación de los escritos sobre la adorable Voluntad de Dios,
y Jesús, poniéndose cercano a él le decía:
(2) “Hijo mío, el título que
darás al libro que publicarás sobre mi Voluntad será éste: El Reino de mi
Divina Voluntad en medio a las criaturas.
Libro de Cielo. Llamada a las
criaturas al orden, a su puesto y a la finalidad para la que fueron creadas por
Dios’. Mira, también el título
quiero que corresponda a la gran obra de mi Voluntad, quiero que la criatura
comprenda que su puesto, asignado a ella por Dios, es en mi Voluntad, y
hasta en tanto no entre en Ella estará sin puesto, sin orden, sin finalidad,
será una intrusa en la Creación, sin derecho de permanencia, y por eso irá
errante, sin paz, sin herencia, y Yo, movido a compasión de ella le gritaré
continuamente: ‘Entra en tu puesto, ven
al orden, ven a tomar tu herencia, a vivir en tu casa, ¿por qué quieres vivir
en casa extraña? ¿Por qué quieres ocupar
un terreno que no es tuyo? Y no siendo
tuyo vives infeliz y eres el siervo y el hazmerreír de todas las cosas creadas. Todas las cosas creadas por Mí, porque
permanecen en su puesto, están en el orden y en perfecta armonía con toda la
plenitud de sus bienes que Dios les asignó, sólo tú quieres ser infeliz, pero
infelicidad voluntaria, por eso ven a tu puesto, a él te llamo y ahí te espero’. Por eso, aquél o aquélla que se prestará a
hacer conocer mi Voluntad será mi portavoz, y Yo le confiaré los secretos del
Reino de Ella”.
(3) Después de esto hacía ver toda
la Creación, cómo todas las cosas creadas están en el puesto querido por Dios,
y por lo tanto en el orden perfecto y en la completa armonía entre ellas y la
Suprema Voluntad, porque todas las cosas están en su puesto, mantienen su existencia
íntegra, bella, fresca y siempre nueva, y el orden lleva la felicidad común y
la fuerza universal a todos. Qué encanto
el ver el orden, la armonía de toda la Creación, y Jesús retomando su palabra
ha agregado:
(4) “Hija mía, cómo son bellas
nuestras obras, son nuestro honor y nuestra gloria perenne, todas están en su
puesto y cada una de las cosas creadas cumple perfectamente su oficio, sólo el
hombre es nuestro deshonor en nuestra obra creadora, porque con sustraerse de nuestra
Voluntad camina con la cabeza abajo, en la tierra, y con los pies en el aire,
¡qué desorden, qué desorden, da horror el verlo! Caminando con la cabeza abajo araña la
tierra, se desordena todo, se transforma, a la vista le falta el espacio
necesario para mirar, no puede difundirse en el espacio para conocer las cosas,
ni defenderse si el enemigo le está tras las espaldas, ni hacer mucho camino,
porque, ¡pobrecito! con la cabeza debe arrastrarse, no caminar, porque el
oficio de caminar es de los pies y el de la cabeza es el de dominar. Así que el hacer la propia voluntad es la
verdadera y perfecta ruina del hombre y el desorden de la familia humana. Por eso me interesa tanto que mi Voluntad sea
conocida, a fin de que la criatura regrese a su puesto, no más se arrastre con
la cabeza abajo, sino que camine con los pies, no forme más mi y su deshonor,
sino mi y su honor. Mira tú misma, ¿no
dan una fea apariencia las criaturas al verlas caminar con la cabeza por
tierra? ¿No te disgusta aun a ti el verlas
tan desordenadas?”
(5) Yo he mirado y las veía con la
cabeza abajo y los pies en el aire.
Jesús ha desaparecido y yo he quedado mirando este feo espectáculo de
las generaciones humanas, y rogaba de corazón que su Voluntad sea conocida.
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