1. La pregunta central: conocer y entender la Pasión de Jesús
¿Qué tal, amigos? ¿Cómo están? Bienvenidos a su programa Diálogos Divinos. Les saludamos el Dr. Salvador Tomasini. Hola amigos. Alejandro Carrega, hola, buenas noches. Y su servidora Alejandra López. Bien, ya que tenemos que meditar mucho sobre la pasión de Jesús y más en estos tiempos de reparación intensa que estamos haciendo, preguntémonos, ¿realmente llegaremos a conocer y a entender lo que es la pasión de Jesús? Doctor, es una muy buena pregunta porque en realidad tenemos una idea muy muy limitada de lo que es la pasión, ¿no? nos limitamos a poner en el último día de la vida de Jesús, o sea, 17 horas aproximadamente de sufrimiento. Y junto con eso tenemos algunos de las pasajes de la pasión que los hemos malinterpretado, o sea, pasajes como aquel de Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? El tenemos también otros como el sudor de sangre. el si es posible pase de mí este cáliz que siempre los hemos puesto como punto de partida de la humanidad, o sea, como si fuera de Jesús, es el que lo está diciendo, pero de un Jesús que está ante una situación, ante la vista de toda su pasión y que la parte humana de alguna manera se resiente y pide que se aminore aquello, No, como si fuera un Jesús suplicante de de menos penas. En fin, tenemos muchas muchos interrogantes y pues vamos a tratar de ir entr de ir penetrando un poco en estos pasajes para ir entendiendo primero lo que es la pasión, la pasión eh que vimos. En algún programa posterior iremos viendo lo que no vimos. y la el tiempo que duró la los verdaderos sufrimientos de Jesús. Simplemente aclararemos que la
2. La finalidad de la Pasión: la restitución del ser humano a su punto de origen
pasión no es nada más como con finalidad de redención, o sea, de salvación, sino la verdadera finalidad es la restitución del ser humano a su punto de origen. Y eso es lo que ocasiona tantísimo sufrimiento que nunca hemos tenido en cuenta. O sea, sobre todo la generación actual y por generación actual me refiero a personas de 1960 para acá en que se nos ha presentado una unas ciertas modificaciones en las oraciones, sobre todo en el Padre Nuestro, ¿no? en donde prácticamente la pasión de Jesús queda desmistificada con el cambio aquel que se hizo de perdona nuestras deudas. Sí. Y ahora se dice perdona nuestras ofensas. ¿Qué quiero decir? Que una ofensa en realidad es muy sencilla el el llegar al perdón. ¿Por qué? ¿Por qué es sencillo? Porque la persona ofendida está en toda libertad de otorgar un perdón. Está en su liberalidad decir, "Sí, te perdono." Sin mayores eh requerimientos o consecuencias. simplemente es decir, "Te perdono, no hay nada más que el supuesto agravio." Y con eso pues como que no nos explicamos tantísimo sufrimiento de Jesús para conseguir un perdón.
3. «Perdona nuestras deudas»: la deuda de amor y de gloria
Si nos vamos a a la a la oración que Jesús nos deja, que nos dice, "Perdona nuestras deudas, ahí las cosas cambian, porque ahí ya no se trata nada más de de la libertad del ser ofendido, decir, "Sí, te perdono." Pero es que ahí ya el ser humano adquiere una deuda con Dios. y una deuda con Dios, que no es una deuda como las nuestras, monetaria y todo, sino es una deuda de amor, una deuda de gloria, o sea, que hemos defraudado prácticamente el amor y la gloria de Dios. Por lo tanto, requiere de una de un pago, ¿sí? O sea, y si nos vamos adentro, estaremos entendiendo que Dios pone su propia vida para que el la persona, el ser humano la tome y viva junto con esa vida todos los actos de su vida. Entonces, en cada acto de nosotros debería de haber concurrido la vida divina para que cada acto fuera acto de los dos. tanto de la vida divina como de la de la de la criatura unificados y se convertiría en un acto divino y un acto divino que se se en donde se multiplicaría la vida divina.
4. La vida divina en cada acto de la criatura
Así que en cada acto es una vida divina que el ser humano le ha dado, le ha puesto un obstáculo para no desarrollarse. Pero esa es la causa de nuestra de nuestra creación, el que Dios pudiera poner un acto de él, una vida de él en cada uno de nuestros actos. Por lo tanto, cuando Dios sacó eso, que lo sacó desde toda la eternidad, ahora nosotros hemos defraudado a Dios, hemos no le hemos dado salida a todo esto y lógicamente ahora eso requiere un pago. Esas son las deudas que hemos adquirido con Dios. Y las deudas se tienen que pagar, sobre todo si son deudas de vida divina.
5. Jesús toma y salda las deudas de la humanidad
Ahí Dios no se puede quedar nada más con la con el hecho de decir, "Te perdono, si no me tienes que pagar." Y entonces el único que puede llegar a pagar esto es la humanidad del verbo eterno, sea Jesús, porque es el único que tiene vida divina por naturaleza. Entonces es el único que puede llegar, tomar nuestras deudas e ir saldando esa deuda. Pero esa deuda fue una deuda que el hombre le dio muerte a la vida divina en él para darle vida a la vida humana sola, sin la unión con la divina. Por lo tanto, ahora Jesús tiene que venir a hacer lo contrario desde su voluntad humana. tiene que tomar nuestras culpas y desde su voluntad humana tiene que darle muerte al acto humano para darle vida al acto de la divina voluntad, de la vida divina unida a su voluntad. Y eso significó darle muerte a la voluntad humana para darle vida a la voluntad divina. O sea, exactamente lo contrario de lo que hizo el hombre.
6. La pena correspondiente a la separación de la vida divina
Pero eso significa una muerte por cada acto. Y luego nosotros al al cometer esto, lo que hicimos fue adquirir una pena. Ahora somos merecedores de una pena. Entonces, no solamente hay que pagar, o sea, hay que restituir, sino ahora hay que pagar la pena. Y la pena es en sufrimiento, o sea, tendríamos que haber sufrido el dolor de un pensamiento humano y que se le tiene que dar muerte para dar como vida un pensamiento divino de una obra humana para dar una como resultado una obra divina y así por el estilo. Y esos sufrimientos también los tiene que tomar Jesús para vivirlos él, sufrirlos él y que nosotros ante el Padre Celestial quedemos prácticamente saldado todo lo que nosotros debíamos, saldada la deuda de vidas de vidas divinas que se deberían de haber multiplicado en cada acto. dada la deuda de no deuda, sino la pena que merecíamos por haber cometido todo aquello. Y todo eso es Jesús quien lo tiene que hacer. Se dice muy fácil, pero imaginemos que esto lo tiene que hacer a nombre de toda la familia humana. No es nada más por uno, sino es por toda la familia humana. Y no es nada más una muerte por cada por cada persona, sino es una muerte por cada acto de cada persona, de cada persona. No es nada más una pena, sino es una pena por cada cada acto que mereció una pena por haber estado separado de la de la vida divina. Así que la pasión de Cristo nos queda total y absolutamente desconocida.
7. La reparación perpetua y la continuidad de la Pasión
Entonces, cuando queremos hacer una reparación en ahora que se inicia este programa de reparación perpetua, pues debemos estar muy conscientes de que no es nada más la parte del Jesús en el huerto, de Jesús cargando la cruz, del Jesús azotado, no, sino que va mucho más allá. Es una pasión que empieza en el momento que Jesús encarna y termina en el momento que Jesús muere, termina en el tiempo, pero es una pasión que se perpetúa en la Eucaristía. Es una pasión que está en acto en cada porque Jesús sigue su eh repitiendo su vida y esa vida es de sufrimiento. Jesús sigue sufriendo, o sea, ya no es la humanidad de Jesús en en sentido estricto de la palabra. En las hostias es se repite, se pone en acto la pasión de Jesús, pero él requiere seguir sufriendo y por eso va buscando almas, va buscando nueva vida, una nueva humanidad para continuar sufriendo en ella. O sea, aquí aparentemente es Jesús quien le habla a Luis. Le dice, "Mi humanidad, mi humanidad ya es gloriosa, ya no es capaz de sufrir. Por eso voy buscando otras humanidades para poder seguir sufriendo." ¿Quién está hablando? el verbo el verbo eterno. O sea, que el verbo eterno sigue buscando, está buscando almas donde poder seguir sufriendo para poder seguir reparando y rehaciendo al hombre en toda su magnitud, ¿no? Así que yo creo que con esta pequeña así pincelada podemos entender que la pasión de Jesús no se limita a 17 horas, no se limita a 39 flagelos, no se limita a una corona de espinas, no se limita a a tres clavos. O sea, esa es la parte visible nada más, pero la la parte de los sufrimientos interiores son innumerables. Así que bueno, vamos a comenzar. Vamos a ver qué qué cosas nos van diciendo en esto, ¿no?
8. La agonía de la Divina Voluntad en las criaturas
En el volumen 20, la lectura 26 de noviembre 19 de 1926, le dice Jesús a Luisa, "Hija mía, las penas de mi voluntad divina son inenarrables e inconcebibles a la naturaleza humana. Ella está en todas las criaturas, pero está bajo la opresión de una tremenda y desgarradora agonía, porque en vez de darle el dominio para hacerla desarrollar su vida en ellas, la tienen reprimida y sin darle libertad de obrar, de respirar, de latir. Así que la voluntad humana obra, respira libremente, late como quiere y la mía está solo para servirla, para contribuir a sus actos. y estar dentro de esos actos agonizante, sofocada bajo el estertor de una agonía de largos siglos. Mi voluntad se agita en la criatura bajo la opresión de una agonía desgarradora y su agitarse son los remordimientos de conciencia, las desilusiones, los reveses, las cruces, el cansancio de la vida y todo lo que puede dar molestia a las pobres criaturas. Porque es justo que teniendo ellas a una voluntad divina en la cruz y siempre bajo el estertor de la agonía, ella con su agitarse las llame, no pudiendo hacer diversamente porque no tiene dominio. ¿Quién sabe si entrando en ellas mismas, al ver la infelicidad que les da su mala voluntad, puedan darle un poco de respiro y de tregua a su dolorosa agonía?
9. La humanidad de Jesús toma sobre sí la agonía de la Divina Voluntad
Entonces, primera cosa que es eh yo pienso que está desconocida la agonía, el sufrimiento de la parte divina, ¿sí? O sea, la divina voluntad está ha sufrido una agonía desde que el hombre se salió. ¿Por qué una agonía? Porque la divina voluntad está en el hombre para está queriendo darse al hombre para llevar a cabo sus actos junto con él. Pero el hombre le ha puesto un freno, un obstáculo que infranqueable y entonces la divina voluntad está queriendo dar, pero no, pero el hombre no la deja. Es pero lo está queriendo dar por amor. Entonces es la pasión del amor de la divina voluntad hacia la criatura. hacia sus obras en la criatura, la que no se puede llevar a cabo. Por lo tanto, la Divina Voluntad está sufriendo en ella ese martirio de querer dar y no poder dar. Esto es para ir explicando un sufrimiento que ahorita vamos a ver. O sea, pero es interesantísimo porque no es un Jesús que viene a tomar nada más nuestras penas, nuestras culpas y y todo lo que deberíamos de haber sufrido, sino que, a ver, vamos a seguir leyendo para Es tan dolorosa esta agonía de mi voluntad, que mi humanidad, que la quiso sufrir en el huerto de Getsemaní, llegó a buscar ayuda de mis mismos apóstoles. Ojo con esto. La la humanidad de Jesús toma sobre de él toda la agonía de la de la divina voluntad para ahora sufrirla a él, hacerla visible, hacerla palpable. Ese sufrimiento interior de la divinidad se tiene que mostrar, se tiene que tiene que tener un desahogo y ese desahogo es en la voluntad, en la humanidad de él mismo, esa humanidad que se llama Jesús. Y las si las los dolores y los sufrimientos de Jesús por la parte humana fueron tan atroces, que sería el sufrimiento de la humanidad de Jesús padeciendo los todos los sufrimientos de la parte divina.
10. La creación, la eternidad y el sufrimiento de la Divina Voluntad
O sea, se podría decir que con la caída de Adán se pierde la creación. Podríamos decir que no es que se bueno, se pierde la creación en el sentido de finalidad. Sí, totalmente. Entonces, si ya no existe esa creación, esa finalidad y existe ese sufrimiento de de Jesús y de la divinidad, quiere decir que antes de la creación existía ese sufrimiento. Bueno, tomado en Dios o que vive en la eternidad es un sufrimiento eterno. existía porque no había creación y tuvieron que sacar la creación para para no estar solos. Nunca nunca ha habido un instante en que no haya creación. O sea, recordemos que Dios es un acto único. Sí, o sea, un acto único y ese acto único lo encierra todo. Entonces, en el momento que Dios actúa, en ese momento todo está hecho para nosotros. Resulta muy difícil poderlo congeniar, ya lo hemos hablado, tiempo eternidad, pero prácticamente la la creación como tal, nosotros como tales y todo lo que Dios quiere obtener de nosotros ya lo tiene desde toda la eternidad, ¿no? Lo que lo que ahora estamos viviendo es el desarrollo que dio origen a esta eternidad. Ajá. Pero Dios ya lo tiene. O sea, el sufrimiento de la divina voluntad es desde siempre. Sí. Sí. Porque en el desarrollo eh Dios dice, "No quiero estar solm Entonces ese no querer estar solo equivaldría al mismo sufrimiento que ahora tiene Jesús. E podríamos ponerlo así. H cuando Jesús quiere buscar quién lo acompañe, lo podríamos homologar a aquel divino en que Dios no quiere estar solo. Sí, quiere desahogar todo lo que tiene en su interior, que en realidad lo que le está provocando es un sufrimiento, porque quiere dar, pero no puede. Sí, no hay a quién. Sí, pero aparte aquí se ha de contar también todo lo que sacó para la creación. Así es. Así es. Se duplicam seguimos.
11. El sudor de sangre y el sufrimiento interior de Jesús
Llegó a buscar ayuda de mismos apóstoles, la que no obtuvo. Y fue tanto el espasmo que sud de sangre viva. Ese es el punto. Esto era lo que quería a donde queríamos llegar. ese esa parte de sudor de sangre que ya hemos hablado que es total y absolutamente inconcebible, o sea, sudar sangre no es eh lo no es no es posible, no que no no que no sea probable, no es posible porque para que salga sangre por los poros de la piel tendría que haber un traumatismo y entonces Ya no es sudor. Sí. No, aquí fue tan grande la el sufrimiento que reventó prácticamente todos los pequeños vasos sanguíneos que conocemos como capilares que alimentan a la glándula sudorípara para que la sangre salga por el por medio de los conductos de esta de esta glándula. Y eso no es como una enfermedad o como producto del estrés. Es producto de un estrés, pero de un estrés divino. ¿Sí? Entonces, ¿hasta dónde habrá llegado el sufrimiento de Jesús? No lo podemos decir. El lo que sintió en su interior, lo que sí podemos decir que es una agonía, digo, un dolor y un sufrimiento divino en la pasión de él.
12. «Padre, si es posible, pase de mí este cáliz»: la agonía de la Voluntad Suprema
Y sintiéndome sucumbir bajo el peso enorme de una agonía tan larga y tremenda de mi voluntad divina, invoqué a mi Padre Celestial que me ayudara, diciéndole, "Padre, si es posible, pase de mí este cáliz." En todas las otras penas de mi pasión, por cuán atroces, no dije nunca, "Si es posible, pase esta pena." Más bien sobre la cruz grité, sitio, tengo sed de penas. En cambio, en esta pena de la agonía de la voluntad suprema, sentí todo el peso de una agonía tan larga, todo el desgarro de una voluntad divina que agoniza, que se agita en las generaciones humanas. Qué dolor, no hay dolor que pueda igualarlo. Ahora el fiat supremo quiere salir, está cansado y a cualquier costo quiere salir de esta agonía tan prolongada. Y si tú oyes de flagelos, de ciudades derrumbadas, destrucciones, no son otra cosa que las fuertes sacudidas de su agonía, porque no pudiendo más, quiere hacer sentir a la familia humana su estado doloroso y cuán fuertemente se agita en ellas. sin que ninguno le tenga compasión y haciendo violencia con su agitación quiere hacer sentir que existe en ellas, pero que no quiere estar más en agonía, quiere la libertad, el dominio, quiere desarrollar su vida en ellas. ¿Qué nos está diciendo? O sea, ¿cuál es el punto clave de lo que nos está diciendo? Que esa agonía no se agotó en la humanidad de Jesús. Jesús la sufre. Pero esa agonía continúa, o sea, Jesús Jesús repara aquello, pero no la no le no la no la anula. Y ahora quiere salir a la quiere salir, ya está cansada de sufrir y ahora viene con toda su potencia en como flagelos. O sea, que todo lo que estamos pasando, que todo lo que iremos a pasar de de flagelos, es causa de esto, es causa de no darle vida, de no darle curso a la divina voluntad de nosotros. Rápidamente, para no alargarnos, porque aquí podríamos hablar
13. La verdadera reparación: dar curso a la Divina Voluntad
enteros de esto, ¿cuál será la mejor reparación? Unirse a la pasión. A ver, ¿cuál será la mejor reparación? Los sufrimientos. Darle curso a la divina voluntad. Ah, o sea, en el sentido de decir, "Ya no sufras, yo acepto todo lo que quieres dar y vivirlo." ¿Sí? O sea, ¿qué qué estaríamos haciendo? lo mismo que hizo Jesús. Por eso es que las reparaciones, la verdadera reparación es la reparación de Jesús, no la mía, no lo que yo pueda hacer desde mi voluntad, condoliéndome por todo lo que Jesús sufrió. O sea, es es bueno, es sí, pero no tiene la capacidad de desahogar a Dios. Entonces, la única forma de de que Dios se desahogue es dándole curso a lo que nosotros le hemos puesto un obstáculo. Por lo tanto, eso es lo que hizo Jesús. ¿Qué necesito hacer? Acudir a Jesús, tomar lo que él hizo, hacer lo mío y decirle a la divina voluntad, "Ven y y corre en mí y eso aliviará." Y si eso es una, 2,000, 5,000, 10,000 personas, un millón de personas, la divina voluntad estará desahogando. Y entonces lo esa pasión de la divina voluntad se mitiga, por lo tanto, los flagelos cesan. Seguimos
14. La agonía de la Divina Voluntad y sus dos modos de manifestarse
después. Bueno, seguimos. A ver, Alejandro, qué desorden, hija mía, en la sociedad, porque no reina mi voluntad. Sus almas son como habitaciones sin orden, todo de cabeza. La peste es tan horrible más que cadáver putrefacto. Y mi voluntad, con su inmensidad, que no le es dado retirarse, ni siquiera de un latido de criatura, agoniza en medio de tantos males. Y esto es en el orden general de todos. En el orden particular hay más aún en los religiosos, en los clérigos, en quien se dice católico. Mi voluntad no solo agoniza, sino que la tienen en estado de letargo como si no tuviera vida. Oh, cómo es más duro, porque en la agonía al menos me agito. Tengo un desahogo, hago sentir que existo en ellos, aunque agonizante. Pero en el estado del letargo está la total inmovilidad, el estado de muerte continuado. Y por eso se ven solo las apariencias, los vestidos de vida religiosa, porque a mi voluntad no la tienen, la tienen en letargo. Y como la tienen en letargo, su interior está adormecido, como si la luz, el bien no fuera para ellos. Y si alguna cosa hacen el exterior, está vacía de vida divina y se resuelve en humo de van gloria, de estima propia y de agradar a las otras criaturas. Y mi supremo querer mientras está dentro queda fuera de su obrar. Hija mía, qué afrenta, como quisiera hacer sentir a todos mi tremenda agonía. El estertor continuado, el letargo en el cual ponen a mi voluntad. La causa es porque quieren hacer su voluntad, no la mía, no la quieren hacer reinar, no la quieren conocer y por eso quiere romper los diques con sus sacudidas, a fin de que si no la quieren conocer y recibir por vía de amor, la conozcan por vía de justicia. Así que mi voluntad cansada de esta agonía de siglos quiere salir y por eso prepara dos modos. el modo triunfante, que son sus conocimientos, sus prodigios y todo el bien que llevará el reino del fiat supremo y el modo de justicia para quien no la quiere conocer triunfante. Por tanto, estar en las criaturas a escoger el modo como la quieran recibir. Este, esto es lo que decíamos en al principio de esta lectura.
15. El modo triunfante: conocer y vivir en la Divina Voluntad
O sea, la divina voluntad requiere una reparación. Jesús la toma, sufre todo el todo lo que esta este esta voluntad tiene de sufrimiento por todo lo que la humanidad le ha hecho. Pero continúa, o sea, porque nosotros seguimos obstinados en no darle salida. Entonces, ahora quiere salir de dos modos. El modo triunfante. ¿Cuál es el modo triunfante? Con sus conocimientos. Con sus conocimientos y que lo adoptemos como como propio y que lleguemos a vivir de ella. Esa es la mejor reparación. Sí, esa es la mejor reparación que le podemos hacer a Jesús porque le estamos disminuyendo sufrimientos porque la parte que nos toca la estamos asumiendo y ya él no la tiene que sufrir. Y junto con ello reparamos por todos los demás, porque vamos a tomar la parte de toda la familia humana y vamos a retribuirle en amor y en gloria, pero desde nosotros, pero a nombre de todos. Eso no es quitarle el sufrimiento, pero es aminorar mucho y estarle dando un aliciente que es toda la vida que todos deberían de haber tenido. Y entonces le estoy dando la gloria eh universal a Jesús y junto con ello él me la comparte. O sea, que como triangulación ahora el alma que vive en la divina voluntad también comparte esa gloria. universal que Jesús recibe de esa reparación. Se me hace fabulosa, ¿no? Sí, como sí. Y así como dice que de cualquiera de esas dos formas en una lectura que dice que yo los quise conquistar con mi amor, pero ahora los conquistaré por el terror. Por el terror. Y bueno, esto nos pone en el punto de empezar, no de empezar, sino de afirmar e entender perfectamente que si esto no nos es revelado, definitivamente nunca hubiéramos conocido la profundidad y este aspecto de la pasión de Jesús.
16. La profundidad de la Pasión más allá del sudor de sangre
Sí. Y simplemente nos hubiéramos quedado con que sufrió tanto que sudó sangre. Sí. No, pero en la causa de ese sudor de sangre, bueno, no lo está manifestando, que es haber tomado la pasión de la divinidad sobre él y entender que la tuvo que tomar sobre su humanidad, una humanidad igualita que la nuestra. A ver, vamos al 16. Sí. Pero bueno, es que hay otros dolores, otros sufrimientos que definitivamente los hemos interpretado totalmente mal, ¿no? Así que bueno, vamos a seguir este ahondando en esto y vamos con la siguiente lectura.
17. Jesús vestido de loco: las burlas que las criaturas continúan haciéndole
Estaba haciendo la hora de la pasión cuando mi dulce Jesús se encontraba en el palacio de Herodes vestido de loco, recibiendo burlas. Y mi siempre amable Jesús haciéndose ver me ha dicho, "Ojo con esto, cómo lo hemos tomado como una burla, como un juego, pues no sé como de qué calificativo ponerle de los de los romanos, de los verdugos, ¿no?, que se estaban mofando de Jesús. Pero vamos a ver cuál es el fondo de esa mofa. Hija mía, no solamente en aquel momento fui vestido de loco, escarnecido y recibí burlas, sino que las criaturas continúan dándome estas penas, más bien estoy bajo continuas burlas y por toda clase de personas. Si una persona se confiesa y no mantiene sus propósitos de no ofenderme, es una burla que me hace. Si un sacerdote confiesa, predica, administra sacramentos y su vida no corresponde a las palabras que dice y a la dignidad de los sacramentos que administra, tantas burlas me hace por cuántas palabras dice, por cuantos sacramentos administra. Y mientras yo en los sacramentos les doy la vida nueva, ellos me dan escarnios, burlas y al profanarlos me preparan la vestidura para vestirme de loco. Si los superiores ordenan a los a sus inferiores sacrificios, oración, virtud, desinterés, y ellos llevan una vida cómoda, viciosa, interesada. Son tantas burlas que me hacen. Si las cabezas civiles y eclesiásticas quieren la observancia de las leyes y ellos son los primeros transgresores, son burlas que me hacen. Oh, cuántas burlas me hacen. Son tantas que estoy cansado de ellas, especialmente cuando bajo apariencia de bien ponen el veneno del mal. Oh, cómo hacen de mí un juego como si yo fuera su juguete y su pasatiempo. Esto es en el volumen 13, la lectura 18 de septiembre 16 de 1921.
18. La burla a Jesús continúa en la vida de las criaturas
Como vemos, no es una un sufrimiento que le hayan dado nada más los verdugos como un juego, como una burla, sino que todos nosotros estamos contribuyendo a eso y toda la burla que hacemos de él en la actualidad, todo ese tildarlo de loco y vestirlo de loco, lo estamos haciendo con nuestra vida diaria. Sí, se manifiesta hace 2000 años, pero eso continúa todavía. Qué tremendo el que todas nuestras acciones estén contribuyendo a esto. Sí, pero eso sí, nos condolemos de Jesús que lo vistieron de loco, pobrecito. Debemos empezar a entender. Por eso el el la empezamos este programa con esa pregunta. ¿Llegaremos a entender algún día la pasión de Jesús? nos lo tiene que ir revelando, eso es forzoso, ¿no? Pero llegaremos a aceptarlo. Seguimos.
19. La vestidura de loco y la reparación por la locura del pecado
Dice de de las horas de la pasión, dice, "Mi atormentado Jesús, mi pobre corazón te sigue entre ansias y penas. Y al verte vestido de loco, conociendo quién eres tú, sabiduría infinita que das el juicio a todos, doy en delirio y digo, ¿cómo? Jesús loco. Padre santo, mira tu hijo vestido de loco. Esto te repara la locura de tantas criaturas al caer en el pecado. Esta vestidura blanca sea ante ti como disculpa por tantas almas que se visten con la lúgubre vestidura de la culpa. Mira, oh Padre, el odio, el furor, la rabia que tienen contra mí, que casi les hace perder la luz de la razón. la sed que tienen de mi sangre. Y yo quiero repararte todos los odios, las venganzas, las iras, los homicidios y conseguir a todos la luz de la razón. Mírame de nuevo, padre mío. Se puede dar insulto mayor. Otro otro aspecto, ¿no?, de esto. Si Jesús toma todas nuestras culpas, forzoso es que la locura es nuestra. Y nos nos visten de locos realmente. ¿Y quién nos viste de locos? Nosotros mismos. Nosotros mismos estamos vestidos de locos. Nos encanta vestirnos de locos. nos encanta cambiar nuestra apariencia para embarrarme, no no encuentro otra palabra, embarrarme en la podredumbre de del mundo, ¿no? Y eso es lo que produce y lo que provoca que Jesús tenga que sufrir esa afrenta, la sabiduría infinita vestida de loca. Sí. O sea, esto es inconcebible a nuestra mente. No lo podemos alcanzar a integrar un Dios que se impasible que quiere sufrir por nosotros para restituirnos al punto de origen. Un Dios inmortal que se somete a la muerte en su propia humanidad para salvarnos y restituirnos. Un Dios sabiduría infinita, bondad infinita, todo infinito, que se permite que se burlen de él y que lo vistan de loco. No solo a él, bueno, no solo con los soldados, sino con ante todo el pueblo, ante todo el mundo, porque nosotros seguimos viendo a ese Jesús vestido de loco y lo seguimos vistiendo de loco con nuestra locura. Ese es el problema. O sea, que no es nada más el hecho de decir, "Pobrecito, lo vistieron." No, yo lo estoy vistiendo de loco. ¿Cómo? Cuando yo me visto de loco, cuando yo me dejo llevar por las pasiones, por el mundo, por todos los vicios que hay. Y pero eso sí digo soy católico, soy creyente en Cristo. [Música]
20. «¿Por qué me has abandonado?»: la privación de la Divinidad
El grito aquel que resonó en la cruz, ¿por qué me has abandonado? ¿A qué se refiere? Aquí nos lo dice Jesús. El volumen 15, la lectura 9 de marzo 12 de 1923. Dice, "Hija mía, ánimo, no te abatas demasiado. No estás sola en sufrir esta pena. También yo la sufrí, como también mi querida mamá. Oh, cuanto más dura que la tuya, cuántas veces mi gimiente humanidad, si bien era inseparable de la divinidad, pero para dar lugar a las expiaciones, a las penas, siendo estas incapaces de tocarla, yo quedaba solo y la divinidad como apartada de mí. Oh, cómo sentía esta privación, pero esto era necesario. Tú debes saber que cuando la divinidad puso fuera la obra de la creación, puso también fuera toda la gloria, todos los bienes y felicidad que cada una de las criaturas debía recibir, no solo en esta vida, sino también en la patria celestial. Ahora toda la parte que correspondía a las almas perdidas quedaba suspendida, no tenía a quien darse. Entonces yo debiendo completar todo y absorber, espérame, porque esto también es necesario aclararlo. Cuando Dios saca algo que está destinado a alguien, ya no lo puede volver a volver a poner en él. se ya quedó fuera y ahora se tiene que utilizar porque es algo es vida misma de Dios que está saliendo. Entonces no es nada más no quiso y me la regreso, sino ahora tiene que haber alguien que la viva y que le pague al Padre por haber sacado aquello. Y ahí entra Jesús. Entra Jesús en esa pasión de él que tiene que tomar aquello, pero pagarle al Padre las penas. de las almas que no quisieron tomarlo y restituirlas al punto que el Padre quería, pero restituirlas para el Padre. O sea, esto es eh necesario entenderlo. Dios no puede volver a poner en él lo que ya sacó y destinó para determinada persona. Pero ahora nosotros tenemos que pagarle a Jesús. Sí. Sí. Pero ahorita el punto es decir, bueno, ¿por qué Dios, por qué Jesús tiene que sufrir? No podría haberlo regresado nada más, pero Dios ya no, porque Dios ya lo sacó. Entonces lo sacó, lo destinó a una finalidad. Entonces ahora tiene que venir Jesús a tomarlo, pero para poderlo tomar necesita sufrir lo que aquellas criaturas merecen por no haberlo tomado. Y estamos hablando del Padre, ¿por qué me has abandonado? Y esos son los sufrimientos de los condenados, o sea, la ausencia de Dios. O sea, que Jesús mismo, la divinidad en su humanidad se priva de la presencia de la divinidad en él. No tenemos ni la menor idea ni tenemos palabras para expresar qué quiere decir eso, ¿no? Entonces, yo debiendo completar todo y absorber todo en mí, me expuse a sufrir la privación que los mismos condenados sufren en el infierno. Oh, cuánto me costó esta pena. Me costó pena de infierno y muerte despiadada, pero era necesario, debiendo absorber todo en mí, todo lo que salió de nosotros en la creación, toda la gloria, todos los bienes y felicidad para hacerlos salir de mí de nuevo, para ponerlos a disposición de todos aquellos que quisieran aprovecharse de ellos. Debía absorber todas las penas y la misma privación de mi divinidad. O sea, otra otro nuevo ángulo de vista de los de lo de lo que pasó en la pasión de Jesús. Hay cosas que son muy notorias que les relativamente fácil poder
21. Barrabás: las veces que el hombre pospone a Jesús
entender. Por ejemplo, la postposición que se hace de Barrabaz con él. O sea, eso está representando todas esas postposiciones que nosotros hacemos de él. ¿Quién pospone el juego a a Jesús? ¿Quién pospone el placer a Jesús? ¿Quién pospone el por el por el descanso a Jesús? ¿Quién pospone por el la diversión a Jesús? Y eso en el mejor de los casos. ¿Quién pospone por la pasión y por el pecado a Jesús? Y eso es lo que Jesús tiene que sufrir en esa en esa ocasión donde lo presentan y lo ponen ahí como decir, "A ver, ¿a quién escogen? Barrabazo a este y el mundo escoge al criminal, el mundo escoge al delincuente, el mundo escoge al malo. Entonces, eso es señal de lo que nosotros hemos estado haciendo. Yo escojo lo negativo, lo malo, lo anticristiano, lo antijes para no darle cabida a él. Sí. Vamos con la siguiente. 16 tengo de
22. Jesús desnudo: reparación por la pérdida del vestido real de la Divina Voluntad
de porque es atado la columna porque lo desnudan. Sí, es en la 1640 enero 14, 1924. Dice, dice Jesús, antes de ser atado a la columna para ser flagelado, quise ser desnudado para sufrir y reparar la desnudez del hombre cuando se desnudó del vestido real de mi voluntad. Sentí en mí tal confusión y pena al verme así desnudo en medio de los enemigos que se burlaban de mí, que lloré por la desnudez del hombre y ofrecí a mi celestial padre mi desnudez para hacer que el hombre fuera revestido de nuevo con el vestido real de mi voluntad. Y como pago para que esto no me fuera negado, ofrecí mi sangre, mis carnes arrancadas a pedazos. Me hice desnudar no solo de los vestidos, sino también de mi piel para poder pagar el precio y satisfacer el delito de esta desnudez del hombre. Derramé tanta sangre en este misterio que que ningún que en ningún otro derramé tanta que bastaba para cubrir al hombre como con un segundo vestido y vestido de sangre para cubrirlo de nuevo y así calentarlo y lavarlo para disponerlo a recibir la vestidura real de mi voluntad.
23. Las cadenas de Jesús: reparación por las cadenas del pecado
Bueno, ¿hay alguna otra lectura sobre esto? No. A ver, Alejandra, cuando Jesús fue atado con cadenas, también nos quiso decir algo y le dice a Luisa, "Hija mía, en el curso de mi pasión todas las otras penas hacían competencia entre ellas, pero una cedía el lugar a la otra y se mantenían vigilantes para hacerme sufrir lo peor, para darse la vanagloria de que una había sido más dura que las demás. Pero las cuerdas no me las quitaron jamás. Desde que me apresaron hasta el monte calvario estuve siempre atado. Es más, agregaban siempre más cuerdas y cadenas por temor de que pudiese huir y para hacer más burla y juego de mí. Cuántos dolores, confusiones, humillaciones y caídas me causaron estas cadenas. Pero debes saber que en estas cadenas había un gran misterio y una gran expiación. El hombre al empezar a caer en el pecado queda atado con las mismas cadenas de su pecado. Si es grave son cadenas de fierro. Si benial son cuerdas. Entonces si quiere caminar en el bien, siente las trabas de las cadenas y queda obstaculizado en su paso. El estorbo que siente lo agota, lo debilita y lo lleva a nuevas caídas. Si obra, siente el impedimento en las manos y casi queda como si no tuviera manos para hacer el bien. Las pasiones, viéndolo tan atado, hacen fiesta y dicen, "Es nuestra la victoria." Y de rey que es el hombre, lo vuelven esclavo de pasiones brutales. Cómo es abominable el hombre en el estado de culpa. Y yo para romper sus cadenas quise ser atado y no quise estar en ningún momento sin cadenas para tener siempre listas las mías para romper las suyas. Y cuando los golpes, los empujones me hacían caer, yo le extendía las manos para desatarlo y hacerlo libre de nuevo. Bueno, o sea, si nos vamos, nos hemos dado cuenta prácticamente, o sea, la pasión de Jesús es somos nosotros.
24. Los sufrimientos de la criatura unidos a los sufrimientos de Jesús
La pasión de Jesús se la estamos infringiendo nosotros continuamente con todo lo que hacemos. Y esta unión que hay entre la pasión de Jesús y nosotros es increíblemente eh, ¿cómo diríamos? son las cadenas que Jesús tiene que sufrir. O sea, cada movimiento, cada cosa que hacemos se refleja en los sufrimientos de Jesús, ¿no? Entonces, ahora Jesús quiere una reparación y gracias a este amor que nos tiene, nos da monedas para salvarnos, nos da monedas para repararlo, nos da todo lo necesario para que nosotros podamos obtener méritos ante él y eso nos nos proporciona sus mismos sufrimientos para poderlos ofrecer como reparación. Los podemos ofrecer desde la divina voluntad, tomándolos en ese ámbito de la eternidad y ofreciéndolos, pero también los los debemos ofrecer tomando los sufrimientos que la vida me presente, los que sean y de la de la clase que sean para unirlos a los sufrimientos de Jesús y poderles dar el valor del sufrimiento de Jesús a mi sufrimiento. El valor de la pasión de Jesús en mi en mi enfermedad, el valor de la pasión de Jesús en mi dolor de una discapacidad, de un abandono, de una traición, de una carencia. O sea, estamos en la posibilidad de ofrecer todo la pasión de Jesús en un simple dolor de cabeza. Eso es lo que él quiere, que lo reparemos, pero no que lo reparemos con intenciones nada más, sino con acciones y con acciones divinas. O sea, que podamos llegar tomarlo de él y entregárselo como si fuera nuestro. Creo que el amor de Dios es increíble, que llega a sufrir todo esto y para reparar por lo nuestro y no solo eso, sino para dárnoslo, para que nosotros podamos repararlo a él y lo toma como si fue el mérito fuera nuestro. No hay no hay palabras para entender, para comprender ese amor, ese mar increíble de amor de Dios.
25. La Virgen María y la unión permanente con la Pasión de Jesús
Sí, no es increíble. En fin, entonces adentrémonos en la pasión de Jesús. Esta es una petición que Jesús le hace a Luisa muy al comienzo, pero una una cosa que es fundamental dice, "A mi mamá, o sea, la Virgen María, jamás se apartó de su mente mi pasión. Jamás. Claro, porque en todo deberíamos de estar unidos a la vida de Jesús y la vida de Jesús es su pasión.
26. Despedida del programa
Gracias Alejandra. Gracias, doctor. Gracias Alejandro. Y nos vemos en el siguiente programa. Hasta luego, amigos.
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