Juan 5
El paralítico de la piscina.
1 Después de esto llegó una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén [10756] .
2 Hay en Jerusalén, junto a la (puerta) de las Ovejas una piscina llamada en hebreo Betesda , que tiene cinco pórticos.
3 Allí estaban tendidos una cantidad de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, que aguardaban que el agua se agitase. [
4 Porque un ángel bajaba de tiempo en tiempo y agitaba el agua; y el primero que entraba después del movimiento del agua, quedaba sano de su mal, cualquiera que este fuese] [10757] .
5 Y estaba allí un hombre, enfermo desde hacía treinta y ocho años.
6 Jesús, viéndolo tendido y sabiendo que estaba enfermo hacía mucho tiempo, le dijo: “¿Quieres ser sano?”
7 El enfermo le respondió: “Señor, yo no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se agita; mientras yo voy, otro baja antes que yo”.
8 Díjole Jesús: “Levántate, toma tu camilla y anda”.
9 Al punto quedó sano, tomó su camilla, y se puso a andar.
Discusión sobre el sábado . Ahora bien, aquel día era sábado:
10 Dicen, pues, los judíos al hombre curado: “Es sábado; no te es lícito llevar tu camilla”.
11 Él les respondió: “El que me sanó, me dijo: Toma tu camilla y anda”.
12 Le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: Toma tu camilla y anda?”
13 El hombre sanado no lo sabía, porque Jesús se había retirado a causa del gentío que había en aquel lugar.
14 Después de esto lo encontró Jesús en el Templo y le dijo: “Mira que ya estas sano; no peques más, para que no te suceda algo peor” [10758] .
15 Fuese el hombre y dijo a los judíos que el que lo había sanado era Jesús.
16 Por este motivo atacaban los judíos a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
17 Él les respondió: “Mi Padre continúa obrando, y Yo obro también” [10759] .
18 Con lo cual los judíos buscaban todavía más hacerlo morir, no solamente porque no observaba el sábado, sino porque llamaba a Dios su padre, igualándose de este modo a Dios.
Jesús se declara Hijo de Dios .
19 Entonces Jesús respondió y les dijo: “En verdad, en verdad, os digo, el Hijo no puede por Sí mismo hacer nada, sino lo que ve hacer al Padre; pero lo que Éste hace, el Hijo lo hace igualmente.
20 Pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace; y le aún mostrará cosas más grandes que éstas, para asombro vuestro.
21 Como el Padre resucita a los muertos y les devuelve la vida, así también el Hijo devuelve la vida a quien quiere.
22 Y el Padre no juzga a nadie, sino que ha dado todo el juicio al Hijo [10760],
23 a fin de que todos honren al Hijo como honran al Padre. Quien no honra al Hijo, no honra al Padre que lo ha enviado.
24 En verdad, en verdad, os digo: El que escucha mi palabra y cree a Aquel que me envió, tiene vida eterna y no viene a juicio [10761] , sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
25 En verdad, en verdad, os digo, vendrá el tiempo, y ya estamos en él, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y aquellos que la oyeren, revivirán [10762] .
26 Porque así como el Padre tiene la vida en Sí mismo, ha dado también al Hijo el tener la vida en Sí mismo.
27 Le ha dado también el poder de juzgar, porque es Hijo del hombre.
28 No os asombre esto, porque vendrá el tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29 y saldrán los que hayan hecho el bien, para resurrección de vida; y los que hayan hecho el mal, para resurrección de juicio.
30 Por Mí mismo Yo no puedo hacer nada. Juzgo según lo que oigo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió [10763] .
31 Si Yo doy testimonio de Mí mismo, mi testimonio no es verdadero [10764] .
32 Pero otro es el que da testimonio de Mí, y sé que el testimonio que da acerca de Mí es verdadero.
33 Vosotros enviasteis legados a Juan , y él dio testimonio a la verdad [10765] .
34 Pero no es que de un hombre reciba Yo testimonio, sino que digo esto para vuestra salvación [10766] .
35 Él era antorcha que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis regocijaros un momento a su luz.
36 Pero el testimonio que Yo tengo es mayor que el de Juan, porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, y que precisamente Yo realizo, dan testimonio de Mí, que es el Padre quien me ha enviado [10767] .
37 El Padre que me envió, dio testimonio de Mí. Y vosotros ni habéis jamás oído su voz, ni visto su semblante,
38 ni tampoco tenéis su palabra morando en vosotros, puesto que no creéis a quien Él envió.
39 Escudriñad las Escrituras, ya que pensáis tener en ellas la vida eterna: son ellas las que dan testimonio de Mí [10768] ,
40 ¡y vosotros no queréis venir a Mí para tener vida!
41 Gloria de los hombres no recibo [10769] ,
42 sino que os conozco (y sé) que no tenéis en vosotros el amor de Dios [10770] .
43 Yo he venido en el nombre de mi Padre, y no me recibió; si otro viniere en su propio nombre, ¡a ése lo recibiréis! [10771]
44 ¿Cómo podéis vosotros creer, si admitís alabanza los unos de los otros, y la gloria que viene del único Dios no la buscáis? [10772]
45 No penséis que soy Yo quien os va a acusar delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés , en quien habéis puesto vuestra esperanza.
46 Si creyeseis a Moisés, me creeríais también a Mí, pues de Mí escribió Él [10773] .
47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?”
Juan 6
Primera multiplicación de los panes.
1 Después de esto, pasó Jesús al otro lado del mar de Galilea , o de Tiberíades [10774] .
2 Y le seguía un gran gentío, porque veían los milagros que hacía con los enfermos.
3 Entonces Jesús subió a la montaña y se sentó con sus discípulos.
4 Estaba próxima la Pascua , la fiesta de los judíos.
5 Jesús, pues, levantando los ojos y viendo que venía hacia Él una gran multitud, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para que éstos tengan qué comer?” [10775] .
6 Decía esto para ponerlo a prueba, pues Él, por su parte, bien sabía lo que iba a hacer.
7 Felipe le respondió: “Doscientos denarios de pan no les bastarían para que cada uno tuviera un poco”.
8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Pedro, le dijo:
9 "Hay aquí un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Pero ¿qué es esto para tanta gente?"
10 Mas Jesús dijo: “Haced que los hombres se sienten”. Había mucha hierba en aquel lugar. Se acomodaron, pues, los varones, en número como de cinco mil.
11 Tomó, entonces, Jesús los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados, y también del pescado, cuanto querían [10776] .
12 Cuando se hubieron hartado dijo a sus discípulos: “Recoged los trozos que sobraron, para que nada se pierda” [10777] .
13 Los reconocieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes, que sobraron a los que habían comido [10778] .
14 Entonces aquellos hombres, a la vista del milagro que acababa de hacer, dijeron: “Éste es verdaderamente el profeta, el que ha de venir al mundo” [10779] .
15 Jesús sabiendo, pues, que vendrían a apoderarse de Él para hacerlo rey, se alejó de nuevo a la montaña, Él solo [10780] .
Jesús anda sobre las aguas.
16 Cuando llegó la tarde, bajaron sus discípulos al mar.
17 Y subiendo a la barca, se fueron al otro lado del mar, hacia Cafarnaúm , porque ya se había hecho oscuro, y Jesús no había venido aún a ellos.
18 Mas se levantó un gran viento y el mar se puso agitado.
19 Y después de haber avanzado veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús, que caminaba sobre el mar acercándose a la barca, y se asustaron.
20 Pero Él les dijo: “No tengáis miedo”.
21 Entonces se decidió a recibirlo en la barca, y en seguida la barca llegó a la orilla, adonde querían ir [10781] .
22 Al día siguiente, la muchedumbre que permaneció al otro lado del mar, notó que había allí una sola barca, y que Jesús no había subido en ella con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.
23 Mas llegaron barcas de Tiberíades junto al lugar donde habían comido el pan, después de haber el Señor dado gracias.
Discurso sobre el pan de vida y la Eucaristía.
24 Cuando, pues, la muchedumbre vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron en las barcas, y fueron a Cafarnaúm, buscando a Jesús.
25 Y al encontrar del otro lado del mar, le preguntaron: “Rabí, ¿cuándo llegaste acá?”
26 Jesús les respondió y dijo: “En verdad, en verdad, os digo, me buscáis, no porque visteis milagros, sino porque comisteis de los panes y os hartasteis [10782] .
27 Trabajad, no por el manjar que pasó, sino por el manjar que perdura para la vida eterna, y que os dará el Hijo del hombre, porque a Éste ha marcado con su sello el Padre, Dios” [10783] .
28 Ellos le dijeron: “¿Qué haremos, pues, para hacer las obras de Dios?”
29 Jesús, les respondió y dijo: “La obra de Dios es que creáis en Aquel a quien Él envió” [10784] .
30 Entonces le dijeron: “¿Qué milagro haces Tú, para que viéndolo creamos en Ti? ¿Qué obra haces? [10785]
31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Les dio de comer un pan del cielo»” [10786] .
32 Jesús les dijo: “En verdad, en verdad, os digo, Moisés no os dio el pan del cielo; es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo [10787] .
33 Porque el pan de Dios es Aquel que desciende del cielo y da la vida al mundo” [10788] .
34 Le dijeron: “Señor, danos siempre este pan” [10789] .
35 Respondióles Jesús: “Soy Yo el pan de vida; quien viene a Mí, no tendrá más hambre, y quien cree en Mí, nunca más tendrá sed [10790] .
36 Pero, os lo he dicho: a pesar de que me habéis visto, no creéis.
37 Todo lo que me da el Padre vendrá a Mí, y al que venga a Mí, no lo echaré fuera, ciertamente [10791] ,
38 porque bajé del cielo para hacer no mi voluntad, sino la voluntad del que me envió [10792] .
39 Ahora bien, la voluntad del que me envió, es que no pierda Yo nada de cuanto Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día [10793] .
40 Porque ésta es la voluntad del Padre: que todo aquel que contempla al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna; y Yo lo resucitaré en el último día” [10794] .
41 Entonces los judíos se pusieron a murmurar contra Él, porque habla dicho: “Yo soy el pan que bajó del cielo” [10795] ;
42 y decían: “No es éste Jesús, el Hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo, pues, ahora dice: «Yo he bajado del cielo?»”
43 Jesús les respondió y dijo: “No murmuréis entre vosotros.
44 Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió, no lo atrae; y Yo lo resucitaré en el último día [10796] .
45 Está escrito en los profetas: «Serán todos enseñados por Dios». Todo el que escuchó al Padre y ha aprendido, viene a Mí.
46 No es que alguien haya visto al Padre, sino Aquel que viene de Dios, Ése ha visto al Padre [10797] .
47 En verdad, en verdad, os digo, el que cree tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de vida.
49 Los padres vuestros comieron en el desierto el maná y murieron.
50 He aquí el pan, el que baja del cielo para que uno coma de él y no muera.
51 Yo soy el pan, el vivo, el que bajó del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo” [10798] .
52 Empezaron entonces los judíos a discutir entre ellos ya decir: “¿Cómo puede éste darnos la carne a comer?”
53 Díjoles, pues, Jesús: “En verdad, en verdad, os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis la sangre del mismo, no tenéis vida en vosotros.
54 El que de Mí come la carne y de Mí bebe la sangre, tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día [10799] .
55 Porque la carne mía verdaderamente es comida y la sangre mía verdaderamente es bebida.
56 El que de Mí come la carne y de Mí bebe la sangre, en Mí permanece y Yo en él.
57 De la misma manera que Yo, enviado por el Padre viviente, vivo por el Padre, así el que me come, vivirá también por Mí [10800]
58 Este es el pan bajado del cielo, no como aquel que comieron los padres, los cuales murieron. El que viene este pan vivirá eternamente”.
59 Esto dijo en Cafarnaúm, hablando en la sinagoga [10801] .
Confesión de Pedro.
60 Después de haberío oído, muchos de sus discípulos dijeron: “Dura es esta doctrina: ¿Quién puede escucharla?” [10802] .
61 Jesús, conociendo interiormente que sus discípulos murmuraban sobre esto, les dijo: “¿Esto os escandaliza? [10803]
62 ¿Y si viereis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? [10804]
63 El espíritu es el que vivifica; la carne para nada aprovecha. Las palabras que Yo os he dicho, son espíritu y son vida [10805] .
64 Pero hay entre vosotros quienes no creen”. Jesús, en efecto, sabía desde el principio, quiénes eran los que creían, y quién lo había de entregar.
65 Y agregó: “He ahí por qué os he dicho que ninguno puede venir a Mí, si esto no le es dado por el Padre” [10806] .
66 Desde aquel momento muchos de sus discípulos volvieron atrás y dejaron de andar con Él.
67 Entonces Jesús dijo a los Doce: “¿Queréis iros también vosotros?”
68 Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna [10807] .
69 Y nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios”.
70 Jesús les dijo: “¿No fui Yo acaso quien os elegí a vosotros los doce? ¡Y uno de vosotros es diablo!” [10808]
71 Lo decía por
Judas Iscariote , hijo de Simón, pues él había de entregarlo: él, uno de los Doce.
Juan 7
1 Después de esto, Jesús anduvo por Galilea ; pues no quería andar por Judea porque los judíos iban a matarlo [10809] .
2 Estando próxima la fiesta judía de los Tabernáculos [10810] ,
3 sus hermanos le dijeron: “Trasládate a Judea, para que tus discípulos también (allí) vean que obras haces.
4 Ninguno esconde las propias obras cuando él mismo desea estar en evidencia. Ya que tú haces cuentos obras, muéstrate al mundo”.
5 Efectivamente, ni sus mismos hermanos creían en Él [10811] .
6 Jesús, por tanto, les respondió: “El tiempo no ha llegado aún para Mí; para vosotros siempre está a punto [10812] .
7 El mundo no puede odiaros a vosotros; a Mí, al contrario, me odia, porque Yo testifico contra él que sus obras son malas.
8 Id, vosotros, a la fiesta; Yo, no voy a esta fiesta, porque mi tiempo aún no ha llegado”.
9 Dicho esto, se quedó en Galilea.
10 Pero, después que sus hermanos hubieron subido a la fiesta, Él también subió, mas no ostensiblemente, sino como en secreto.
11 Buscábanle los judíos durante la fiesta y decían: “¿Dónde está Aquél?”
12 Y se cuchicheaba mucho acerca de Él en el pueblo. Unos decían: “Es un hombre de bien”. “No, decían otros, sino que extravía al pueblo”.
13 Pero nadie expresaba públicamente su parecer sobre Él, por miedo a los judíos [10813] .
Carácter divino de la doctrina de Cristo.
14 Estaba ya mediada la fiesta, cuando Jesús subió al Templo, y se puso a enseñar.
15 Los judíos estaban admirados y decían: “¿Cómo sabe estas letras, no haber estudiado?”
16 Replicóles Jesús y dijo: “Mi doctrina no es mía, sino del que me envió.
17 Si alguno quiere cumplir Su voluntad, conocerá si esta doctrina viene de Dios, o si Yo hablo por mi propia cuenta [10814] .
18 Quien habla por su propia cuenta, busca su propia gloria; pero quien busca la gloria del que lo envió, ese es veraz, y no hay en él injusticia [10815] .
19 ¿No os dio Moisés la Ley ? Ahora bien, ninguno de vosotros observa la Ley. (Entonces) ¿por qué tratáis de quitarme la vida?” [10816] .
20 La turba le contestó: "Estás endemoniado. ¿Quién trata de quitarte la vida?"
21 Jesús les respondió y dijo: “Una sola obra he hecho, y por ello están desconcertados todos [10817] .
22 Moisés os dio la circuncisión –no que ella venga de Moisés, sino de los patriarcas– y la practicais en día de sábado.
23 Si un hombre es circuncidado en sábado, para que no sea violada la Ley de Moisés: ¿cómo os encolerizáis contra Mí, porque en sábado sané a un hombre entero?
24 No juzguéis según las apariencias, sino que vuestro juicio sea justo.
Origen del Mesías.
25 Entonces algunos hombres de Jerusalén se pusieron a decir: “¿No es Éste a quien buscan para matarlo?
26 Y ved cómo habla en público sin que le digan nada. ¿Será que verdaderamente habrán reconocido los jefes que Él es el Mesías?
27 Pero sabemos de dónde es éste [10818] ; mientras que el Mesías, cuando venga, nadie sabrá de dónde es”.
28 Entonces Jesús, enseñando en el Templo, clamó y dijo: “Sí, vosotros me conocéis y sabéis de dónde soy; pero es que Yo no he venido de Mí mismo; mas El que me envió, es verdadero; ya Él vosotros no lo conocéis [10819] .
29 Yo sí que lo conozco, porque soy de junto a Él, y es Él quien me envió”.
30 Buscaban [10820] , entonces, apoderarse de Él, pero nadie puso sobre Él la mano, porque su hora no había llegado aún.
Intento de prender a Jesús.
31 De la gente, muchos creyeron en Él, y decían: “Cuando el Mesías venga, ¿hará más milagros que los que Éste ha hecho?”
32 Oyeron los fariseos estos comentarios de la gente acerca de Él; y los sumos sacerdotes con los fariseos enviaron satélites para prenderlo.
33 Entonces Jesús dijo: “Por un poco de tiempo todavía estoy con vosotros; después me voy a Aquel que me envió.
34 Me buscaréis y no me encontraréis, porque donde Yo estaré, vosotros no podréis ir”.
35 Entonces los judíos se dijeron unos a otros: “¿Adónde, pues, ha de ir, que nosotros no lo encontraremos? ¿Irá a los que están dispersos entre los griegos o irá a enseñar a los griegos?
36 ¿Qué significan las palabras que acaba de decir: Me buscaréis y no me encontraréis, y donde Yo estaré, vosotros no podéis ir?”
Promesa del agua viva.
37 Ahora bien, el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús poniéndose de pie, clamó: “Si alguno tiene sed venga a Mí, y beba [10821]
38 quien cree en Mí. Como ha dicho la Escritura: «de su seno manarán torrentes de agua viva».
39 Dijo esto del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él: pues aun no había Espíritu, por cuanto Jesús no había sido todavía glorificado [10822] .
40 Algunos del pueblo, oyendo estas palabras, decían: “A la verdad, éste es el profeta”.
41 Otros decían: “Éste es el Cristo”; pero otros decían: “Por ventura ¿de Galilea ha de venir el Cristo?
42 ¿No ha dicho la Escritura que el Cristo ha de venir del linaje de
David , y de Belén , la aldea de David?” [10823]
43 Se produjo así división en el pueblo a causa de Él.
Testimonio de los satélites y de
Nicodemo .
44 Algunos de entre ellos querían apoderarse de Él, pero nadie puso sobre Él la mano.
45 Volvieron, pues, los satélites a los sumos sacerdotes y fariseos, los cuales les preguntaron: ¿Por qué no lo habéis traído?”
46 Respondieron los satélites: “¡Nadie jamás habló como este hombre!”
47 A lo cual los fariseos les dijeron: “¿También vosotros habéis sido embaucados?
48 ¿Acaso hay alguien entre los jefes o entre los fariseos que haya creído en Él? [10824]
49 Pero esa turba, ignorante de la Ley, son unos malditos”.
50 Mas Nicodemo, el que había venido a encontrar anteriormente [10825] , y que era uno de ellos, les dijo:
51 “¿Permite nuestra Ley condenar a alguien antes de haberío oído y de haber conocido sus hechos?”
52 Le respondieron y dijeron: “¿También tú eres de Galilea? Averigua y verás que de Galilea no se levanta ningún profeta” [10826] .
53 Y se fueron cada uno a su casa.

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